Tras un desayuno completo, ponemos rumbo a explorar la ciudad. Paradita técnica en el banco para sacar algo de efectivo (con Revolut, hemos sacado en el Pekao que al parecer no tenía comisión) y ya de ahí al tranvía (se puede pagar en la app o en otro l propio tranvía) para acercarnos al castillo de Wawel.
La de free tours que hay en español no es normal. 4 a las 10 y 2 a las 10:30. Nos toca de guía del tour del barrio judio Jairo, un colombiano que lleva más de una década en la ciudad. Y así, poco a poco, recorremos la historia de los judíos de Cracovia mientras recorremos sus calles. A mitad de turno, se nos acerca José, un chico del Antiguo que dice conocernos. Y es que, al final hilando, caemos en la cuenta de que le di clase en su empresa hace las de una década. ¡El mundo es un pañuelo! Hemos estado casi 3 horas recorriendo tanto el barrio judío como el guetto judio. Totalmente recomendable. Por cierto, el tour se puede pagar en efectivo, con bizum o mediante Revolut. Un avance.
Al acabar, aprovechamos para acercarnos al bar de leche Kraus, ya que nos conviene quedarnos por la zona. Según llegamos, me sorprende para bien que hay poco extranjero. Buena señal. Aunque en la pared solo esté en polaco, tienen menús en inglés en papel así que eso y señalar, funciona. Aunque al parecer con un pequeño fallo: nos sacan un único pollo empanado pero nada que no se solucione volviendo a pedir. Comida bien cocinada, nada grasienta de más, casera. Para mí, muy recomendable. Con bebida, unos 10€ por persona.
Como todavia tenemos tiempo, nos acercamos a la zona de la fábrica para tomar un café en Knotted coffee. Muy rico (y caro) pero un poco de descanso en una hamaca siempre está bien. Llegamos con unos minutos de antelación a la fábrica de Schindler: muchísima cola para los que no tienen entrada pero si se tiene ya comprada, se entra directamente.
Bastante puntual comienza el tour guiado que dura hora y media. Sinceramente, bajo mi criterio, no merece la pena: no es barato en absoluto, no hay más que dos cosas originales de la fábrica y en cuanto a la historia, se centra en la historia general de Cracovia y no tanto en la de Oskar Schindler. Así que sí hacéis el tour del barrio judío, yo invertiría ese dinero y tiempo en cualquier otra cosa.
Como mañana nos toca madrugar mucho, lo único que hacemos es acercarnos a ver lo que queda del muro del guetto aprovechando que estamos cerca y luego ya vuelta a casa. Eso sí, una paradita en Biedronka: ¡esto sí que es un supermercado en condiciones! Ahora, los precios nos siguen resultando caros (o más bien, esperábamos que fueran más bajos).
Llegados a casa, solo queda ducha, pijama y, lo mejor: una cervecita bien fría con un picoteo.
Pasos:14.854
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