domingo, 14 de agosto de 2016

Día 11 - Copenhage

Último día ya en la capital danesa. Como todos los días, toca madrugar. Pero hoy además de desayunar y ducharnos, toca dejar las mochilas preparadas para partir.

Nos acercamos hasta el parlamento para poder visitar. Visitamos primero las ruinas, donde se pueden ver vestigios de los diferentes palacios que se edificaron en ese terreno.

Después, vamos a los apartamentos reales, muy luminosos, algo que nos sorprende comparado con muchos otros palacios reales. Después, nos acercamos a la cocina. Muy curioso que tengan recetas puestas según el lugar y que incluso parezca que huele al plato que se está cocinando. Muy curioso.

Por último, nos hemos acercado a la torre (que es gratuita aunque había bastante cola). Así que tras esperar un buen rato, conseguimos subir. Las vistas son más de lo mismo, la verdad. Y el frío y la nube que descarga en ese momento no ayuda mucho así que bajamos rápido.

Aprovechando que estamos en la zona, nos acercamos a unas camas elásticas que están junto al parlamento, de cara al canal. Evidentemente, lo de saltar en ellas entraba en el pack. Y para rematar la mañana, nos hemos acercado al ayuntamiento, donde hay un reloj de lo más curioso.

Tras una pausa para comer, nos acercamos a la fábrica de Carlsberg (no íbamos a decir que no a una cerveza :P). La cerveza, nada más llegar. De hecho, se puede visitar el museo con la cerveza. Un punto a favor. Además, tenemos la suerte de poder probar helado de cerveza :).

Al finalizar la visita, queda lo peor de un viaje: la vuelta a casa. Y más cuando quedan tantas horas por delante. Así que cargamos con las mochilas directas al aeropuerto. La odisea nos va a suponer un cambio de aeropuerto en Londres (bajando y subiendo en autobús a Victoria, trayecto en el que primero morimos de calor para luego helarnos) y dos vuelos. Un tanto pesado, la verdad pero es lo que tiene viajar barato. Y siempre mejor viajar que no viajar :).





martes, 9 de agosto de 2016

Día 10 - Helsingør/Hillerød

Hoy tenemos por delante un día de trenes. Nos vamos al norte a visitar varios castillos y para ello, toca un primer desplazamiento al centro de la ciudad para enlazar con el tren que nos va a llevar hasta Helsingør. Como hemos cogido el metro antes de lo marcado en el horario de la web de trenes, llegamos sin problema a hacer el enlace.

En los 40 min de trayecto, me pongo al día con el blog y leo un rato (siempre hay que llevar un libro encima para amenizar los trayectos). Llegamos hacia las 9.40 a Helsingør, el pueblo costero más cercano a Suecia. Pero no nos hemos acercado por eso; la visita se debe a que en este pueblo está el Castillo de Hamlet, Krononborg. No hay perdida para llegar y para las 10 ya estamos en el Castillo.

Debido al cuarto centenario de la muerte de Shakespeare, durante julio y agosto hay representaciones de la obra en el castillo. Así que, nos unimos a la representación. Muy entretenida y una forma muy amena de visitar el castillo. Una pena que sea temporal ya que es el plus que tiene la visita al castillo. Por lo demás, es un castillo bastante austero si no.

Nos toca volver al tren. Esta vez, en 30 minutos nos plantamos en Hillerød. Tras la pausa para comer nuestro picnic, nos acercamos al centro donde se encuentra el castillo. Es enorme en comparación con el de la mañana. A pesar de que sí, como castillo es impresionante, la exposición que alberga no nos dice nada. Puede que sea que el cansancio ya empieza a pasar factura.

En lugar de volver caminando, aprovechamos que el cielo está dando tregua y nos volvemos en ferry (lo incluye la Copenhage Card😝😝😝). Nos sirve para descansar y para resguardarnos de la lluvia porque, cómo no, vuelve a llover. Es la hora de la lluvia, no falla  Así que, al llegar al centro, nos decidimos por un café en una cafetería de la plaza, para descansar y meter algo de cafeína necesaria al cuerpo.

Lo bueno de la vuelta es que es tren directo así que con un poco de lectura, se amenizan los tres cuartos de hora. Realizamos un par de compras de recuerdos y como empieza a llover, nos vamos a turismo para mirar un par de cosas de cara a mañana.

Cuando amaina un poco la lluvia, nos vamos al Tivoli. ¡No nos íbamos a ir sin montar en ninguna atracción! Nos decidimos por un clásico: los columpios. Y la verdad es que a pesar de la cola, las vistas merecen la pena. Eso sí, se hace muy corto. Unas cuantas fotos más y nos vamos ya para casa. Hay que preparar la cena y las mochilas porque mañana ya nos vamos.

lunes, 8 de agosto de 2016

Día 9 - Roskilde/Copenhage

Hoy nos vamos de excursión a Roskilde, una ciudad de tradición Vikinga que según muchos, merece la pena visitar. Así que tras comprobar en la web todos los horarios y las combinaciones, nos vamos.

Ahí estamos en la estación de trasbordo (a la que habíamos llegado mediante hora antes por hacer cogido el tren anterior para el enlace) cuando dos minutos antes de la llegada del tren aparece como cancelado. Lo peor es que ¡el siguiente es a la hora! Y peor aún: en tren para por la estación como una bala. No entendemos nada. Nos resignamos a esperar cuando de repente para un tren que no está en pantalla. ¡El tren fantasma! Unos cuantos viajeros nos acercamos. Le preguntamos si va a Roskilde. Un 'ja, ja' apresurado nos hace saltar al vagón. Así que ahí estamos en un tren fantasma que se supone que nos lleva a Roskilde. Y así es, en a penas 15 min llegamos.

Siendo domingo, las calles de encuentran muy vacías. Tampoco tiene pinta de estar de bote en bote, la verdad. La idea es ir a visitar la Catedral (que hasta la 1 no abre) y el Museo. Nos acercamos a este segundo y comprobamos que hasta las 11 no abren así que nos vamos a callejear un poco. Casualidades de la vida, nos encontramos connun par de mujeres que también hicieron el free tour con nodotras. Durante ese paseo es cuando el no entender danés nos da y nos quita la ilusión: de pensar que una mochila era una ganga y planear llevarnos 3 a darnos cuenta de que están al mismo precio que allí y que se quedan todas en la tienda.😂😂😂😂😂

A las 11, entramos al museo de Roskilde. Lo cierto es que no tienen gran cosa los museos que hemos visitado hasta ahora. Pero bueno, hay que aprovechar y ver diferentes utensilios daneses. A la salida, y viendo que aún queda casi una hora para poder visitar la Catedral, nos vemos hasta el puerto donde además del Museo Vikingo, hay un par de reproducciones a tamaño real de barcos. Un paseo agradable.

Al subir de vuelta, visitamos la Catedral de Roskilde, una de las primeras edificaciones eclesiásticas realizada en ladrillo. Y es cierto que aunque por el estilo de la zona no destaca, ya que el ladrillo rojo se utiliza mucho en Escandinavia, es cierto que no es común en iglesias del siglo XII.

Y ya acabada la visita a Roskilde, nos vamos en tren de vuelta a Copenhage para aprovechar lo que queda de día. Nos acercamos a la iglesia de el Salvador ya que cierra para las 15.30.

Al salir, nos acercamos al canal para comer y descansar. Nada como unos bocatas y fruta para reponer fuerzas. Y justo levantamos el culo cuando empiezan a caer las primeras gotas. Nos vamos a la torre espiral y justo al llegar la cierran por mal tiempo. Esperamos a que amaine un poco y subimos. Lo cierto es que al llegar arriba es bastante insoportable esa llovizna. Desluce mucho la vista y las fotos pero es lo que toca.

Al bajar de ella, nos vamos a Christiania, ese barrio hippie con leyes propias. Es curioso verlo pero ciertamente, creo que ha debido de perder mucho de su encanto. Esperaba ver más su día a día, su vida normal y seguro que recorriendo sus 35 ha lo ves pero no en la parte típica, desde luego.

Ya un tanto cansadas, nos vamos a tomar un café. Un poco de descanso en un local que da al canal viendo la gente pasar. Me encanta observar a la gente desde las terrazas. Siempre que puedo me siento en el ventanal.

Nos queda la ruta final. Nos vamos hacia el puente circular y a la zona de las piscinas. Por ver el ambiente y ver esa zona que nos había llamado la atención desde el barco. Y finalmente, el paseo nos lleva hasta el Tivoli, donde entramos con la intención de montarnos en alguna de las atracciones y acabamos sentadas viendo una película malísima pero que nos engancha al aire libre. Nunca se sabe como se acaba.😄😄😄 Así que ya tarde, regresamos a casa para cenar y preparar la logística de mañana.

domingo, 7 de agosto de 2016

Día 8 -Copenhage

Otro día más que arranca por la capital danesa. Hoy nos vamos a la zona del castillo de Rosenborg. Así que, allí que nos vamos en tren. Y nada más entrar, el revisor. Por si estáis pensando en hacer la 1314 con las Copenhage Card, ya no se puede: en cada lugar digitalizan tu entrada :).

Ya en Nørreport, nos cuesta un poco encontrar el castillo. No es que esté complicado, es que no sacamos los mapas. Así que, acabamos en el jardín botánico. Tras la vuelta de rigor, ahora sí, llegamos a Rosenborg, uno de los castillos de la casa real danesa. La visita se puede hacer guiados por su web (tienen WiFi gratuito para poder acceder a ella - o a lo que queráis 😜).

Una vez finalizada la visita, decidimos hacer la primera pausa para el bocata de tortilla de patata, un clásico donde los haya. Eso sí, con la capucha puesta porque sopla un viento...

Nos dirigimos hacia la torre redonda, un edificio que permite tener una vista de 360° de Copenhage. Está bien ya que además se sube en rampa, no mediante escaleras así que, bastante más sencillo. Al bajar ya sí que sí comemos ya que de está haciendo tarde.

Como última visita de la zona, nos acercamos al Museo de los Trabajadores, un museo que podéis obviar, la verdad. Lo mejor es la muñeca que nos hemos podido hacer, un buen taller de manualidades para niños y los no tan niños.😜😜😜

A la salida, nos acercamos a un mercado que hay en la zona, uno del estilo del mercado de San Miguel de Madrid. Y justo estando allí, empieza, como no , a jarrear. En está ciudad llueve cinco minutos y luego sale el sol. Así que, bajamos la calle a intervalos, cuando las nubes dan tregua. Pero no penséis que para un buen rato. No, no. Para los 5 minutos de rigor para ir hasta el próximo bajo de casas en el que cobijarse. Así que, está claro: es hora de parar a tomar un café. Pausa que además aprovechamos para cargar los dispositivos gracias a llevar un ladrón encima y pedirle permiso a una danesa para compartir enchufe.

Ya entradas un poco en calor, porque el viento aquí sopla que da gusto, nos vamos hasta la plaza del Ayuntamiento donde se encuentran los cuentos de Hans Christian Andersen, una atracción muy entretenida para los niños.

Al salir, observando que el cielo parece que va a dar una tregua, decidimos hacer otra ruta en barco (ambas incluidas en la Copenhage Card). Y efectivamente, es el mismo recorrido así que tras tomar las fotos que más nos interesan, saco el libro y a leer.😜😜😜

Así que poco más nos queda por hoy. Ponemos rumbo a casa para poder organizar la visita de mañana; toca excursión a las afueras.

sábado, 6 de agosto de 2016

Día 7 - Copenhage

Como quién dice, hoy arranca nuestro viaje en Copenhage ya que el primer día fue para situarnos y ayer nos fuimos a Malmo (por cuestiones logísticas). Así que, hoy arranca realmente la visita de la ciudad. Y tras la buena experiencia de Berlin, arrancamos el día con la free tour que parte de la plaza del Ayuntamiento.

Ahí conocemos a Pedro, nuestro guía, un charro que lleva 3 años viviendo en la ciudad. Y ahí que nos vamos, en un grupo de unas 30 personas a recorrer la ciudad. Empezamos conociendo al famoso obispo Absalon. Nos vamos adentrando en la parte más antigua de la ciudad hasta estar frente al parlamento. Ahí, mientras hablamos sobre la política danesa y el bienestar, un transeúnte empieza a dejarnos claro su descontento con los dirigentes del país, dejando claro que no es oro todo lo que reluce.

Tras este momento de cierta tensión, seguimos adelante. Esta vez, nos acercamos a la iglesia de San Nicolás para continuar hasta la plaza del Rey. ahí conocemos más a fondo al espía danés Tommy Sneug. Historia que nos acompañará hasta el final de la visita. Y justo cuando empieza a jarrear, decidimos hacer una pequeña pausa para un café.

Evidentemente, reanudamos la marcha hacia Nyhavn, la típica estampa de Copenhage. Conocer la historia que se esconde detrás de esos lugares emblemáticos siempre es enriquecedor. Para mí es la mejor parte del Tour.

Para finalizar ya por la mañana, nos acercamos a Amalienborg donde coincide nuestra llegada con el cambio de guardia. Pedro nos relata los últimos datos interesante. Nos da a conocer las vivencias de los judíos en el período Nazi (parte de la historia que a mí me encanta) y con algún detalle más sobre nuestro espía, nos despedimos de él.

Antes de comer algo, aprovechando que estamos por la zona, decidimos visitar la iglesia de Mármol (que desde fuera recuerda muchísimo a la Basílica de San Pedro del Vaticano) y Amalienborg para conocer algo más a la familia real danesa.

Con los deberes matutinos hechos, nos vamos a comer algo frente a la ópera, un edificio que al parecer o le encanta a la gente o lo detesta. Yo soy del primer grupo. Y con la tripa llena, poco a poco vamos paseando hasta la sirenita, otro de los iconos de la ciudad. Lo cierto es que la figura, ni fu ni fa.

Desde allí, nos volvemos acercar a la zona de Nyhavn en metro con la intención de realizar un recorrido en barco pero según llegamos, vuelve a jarrear por enésima vez así que primero, nos resguardados un rato en el Museo del Ambar. Y es que así es Copenhage; hace sol y a la vez está jarreando para volver a parar y lucir el sol Así que, cuando vemos que la nube negra se aleja, nos acercamos al barco. 1h recorriendo Copenhage. La verdad es que se agradece un rato de relax después de todo el día caminando.

Y al volver a Puerto, poco a poco a la estación de tren para volver a casa. Todavía nos queda preparar la cena y la comida dw próximos días (hay que ser apañaos también fuera de casa).

viernes, 5 de agosto de 2016

Día 6 - Malmo

Menos mal que hoy ya hemos descansado porque a las 6 suena el despertador. Desatinadas y duchadas, nos vamos a la estación central para coger a las 8 el bus 999 a Malmo.

El trayecto dura una hora, con el pase de frontera incluido. En cuanto llegamos a Malmo, descubrimos una ciudad de lo más tranquila y vacía. Así que, para aprovechar bien el día, nos acercamos a la oficina de turismo que se encuentra frente a la estación central de trenes.

Con el plano en la mano y conociendo qué es lo que no nos podemos perder, nos dirigimos hacia el puerto, la zona más moderna de la ciudad, hasta llegar al famoso edificio de Calatrava, el Turning Torso. No soy muy fan de la obra de dicho arquitecto verdad, pero qué menos que verlo ya que estamos en la ciudad, ¿no?

Desde ahí, nos vamos a ver el puente que une Suecia con Dinamarca. Ahí nos encontramos con unos cuantos animados que se están bañando. Cierto es que el mar no está tan frío, pero sopla un viento que cualquiera aguanta. Además, están montando las instalaciones para el triatlón que se va a celebrar durante el próximo fin de semana.

A media mañana, nada mejor que aprovechar una terraza al sol resguardada del aire para tomar un café. Eso sí, ni el café sabe a café, ni la galleta a galleta. ¡Qué sosos son los suecos!

Nos vamos paseando hacia el centro, pasando por la antigua prisión de Malmo. Lo cierto es que la ciudad está desierta. Me llega a estresar tanta calma y tan poca gente.

Y por callecitas antiguas, llegamos a la plaza Lilla Torg, una olacuta llena de terrazas con cierto ambiente. Algo más parecido a lo que imaginábamos. Comemos por el centro y visitamos un par de tiendas haciendo tiempo para volver a coger el último autobús de vuelta a Copenhage. El bus, hasta la bandera. Así que, id con tiempo porque al ser el último va lleno.

El viaje, un tanto desquiciante. La conversación de otros chicos sobre la situación actual de España y Europa me saca de quicio. Hay ciertas cosas que me superan y ahí paso una hora mordiéndome la lengua.

Llegamos en hora apunta a Copenhage lo que significa que hay atasco. El chofer nos deja bajarnos antes para poder ir andando hasta la parada y así no tener que esperar todo el atasco.

Así que, bajamos y a escasos metros de la estación central nos encontramos con los antidisturbios y varios coches con sirena. Nuestra hipótesis: algún evento deportivo. Y que hemos visto a unos cuantos hinchas llevando camisetas de algún equipo escoltados por la policía.

Nos dirigimos a la oficina de Turismo de nuevo con alguna otra duda. Ahí descubrimos que en Copenhage también hay free tour así que ya tenemos plan para mañana. Una vuelta por la calle central para acabar en el Tivoli. Sorprende  ver un parque de atracciones tan antiguo pero con tanta vida y tantas actividades. Nos llevamos una grata primera impresión y nos quedamos con las ganas de volver otro día con tiempo.

El día ha sido largo así que toca volver a casa para cenar y descansar.

Día 5 - Copenhague

Al final, en Luton, hemos conseguido un txoko bastante apañado: enchufe, banco corrido que nos permite tumbarnos y, lo que más tarde descubrimos que es más importante, contra un murete que nos resguarda de la corriente.

Con respecto al WiFi, la noche se lleva mejor. Eso sí, a mitad de la misma cae un café caliente que entra de cine. El destemple empieza a hacer mella. Una cabezadita y ya es hora de empezar a pasar el control. Especialmente nos espabilamos al ver la enorme cola que hay. Unos 20 minutos las tarde, pasamos el control sin problema alguno y, ilusas nosotras, pensamos que ya llegamos a una zona menos habitada. Lo cierto es que en la zona de embarque sigue el hacinamiento.

En cuanto aparece nuestra puerta en pantalla, nos ponemos en marcha. No queremos más que entrar al avión para descansar. El embarque empieza con retraso pero somos de las primeras en sentarnos en el avión. Dejamos tierra y caemos en coma. Nos despertamos ya en pleno aterrizaje. God morgen, Kobenhavn.

La primera misión en el aeropuerto es hacernos con una city pass de 24h para el primer día y una Copenhagen Card de 5 días. La verdad es que de primeras, los daneses nos resultan muy agradables. Incluso alguno parece pasado de rosca de lo amable que es.

Ya en el metro, nos vamos hasta el apartamento donde hemos quedado con Maria, la chica que nos lo alquila. Ya dentro, el apartamento es tal cual aparecía en la web así que, contentas. La primera tarea es ir a hacer la colada. Parece ser que es bastante raro tener lavadora en casa en Dinamarca, así que, nosotras como uno más. Cargamos las bolsas con toda la ropa y allí que nos vamos en busca de la lavandería.

Imaginaos una lavandería típica de película americana pero de hace 50 años (o más). Todo escrito en carteles a mano en danés. Nosotras ni papa de danés, claro. Y una anciana como única ayuda. Pues primera lección: la anciana sabe más inglés que muchos treintañeros nacionales y no solo nos explica lo que pone en los carteles sino ue nos da una clase de lavado en toda regla. Hasta nos aconseja qué programa poner y a qué temperatura lavar y secar nuestra colada. Encantadora, la verdad.

De ahí, a la segunda parte importante: la compra del supermercado. Y por si había alguna duda, sí, Dinamarca es cara de narices. Pero con cuatro cosas nos apañamos. Comemos algo por el camino y tras dejar la compra en el apartamento, nos vamos al centro para atar todos los flecos sueltos para las distintas excursiones que queremos hacer.

Con todo hecho, volvemos rotas al apartamento. El resto del día lo acabamos descansando, leyendo y enlazando una siesta tardía con el sueño.😜😜😜. Mañana será otro día

jueves, 4 de agosto de 2016

Día 4 - Londres

Hoy el día sí que es típico londinense: amanece el cielo gris y lloviendo. Es lo que tiene esta ciudad. Así que tras dejar ya la maleta hecha y con el check-out listo, nos vamos hacia el Ayuntamiento de Londres.

Pasamos por la Torre de Londres y a mitad del puente....empieza a jarrear. Se veía la nube venir. Así que corriendo al Ayuntamiento. Lo cierto es que por dentro no es un edificio muy atractivo pero está bien para ver la city y los alrededores. Además, tienen baño, WiFi, agua refrigerada y el precio del desayuno muy económico. Dato a tener en cuenta por si hace falta ;).

Tras un buen descanso, nos dirigimos al metro. La siguiente visita es a Leake Street, un tunel de grafittis donde se supone que empezó Bansky. Comparado con Shoreditch no es más que los clásicos grafittis que se encuentran en todas las ciudades, la verdad. Pero bueno, otra cosa distinta que hemos visto.

Aprovechando que ha dejado de llover y como ya estábamos por la zona, decidimos ir hasta Covent Garden caminando pasando por los clásicos de todo turista: London Eye y Big Ben. Eso sí, no nos hemos librado de la lluvia.

Ya en Covent Garden decidimos tomar algo en Shake Shack para comprobar su fama. Y sí, es una hamburguesa buena pero con un precio demasiado elevado para lo que es, la verdad. Si nunca habéis estado, os recomiendo encarecidamente este mercado por su ambiente. Para mí tiene un encanto especial.

Paseamos hasta Neal's Yard, ese pequeño rincón lleno de color en una ciudad que tiende a ser tan gris. La siguiente comida culinaria la hacemos en un lugar de albóndigas llamado The Bowler. Se lo vi a la youtuber Lily Pebbles y lo apunté :p. Me hacía gracia eso de parecerme a Joey comiendo un bocata de albóndigas.😂😂😂😂😂 Cosas curiosas que hacer en una ciudad.

Y seguimos caminando hacia el WestEnd. Teatros por todas partes. Espectacular la decoración del teatro que han realizado debido a la obra de Harry Potter. Y bajo la lluvia seguimos hasta Regent Street pasando por Piccadily. Y es que nuestro objetivo se encuentra cerca de Bond Street: ¡el postre del día es un Mágnum Customizado! El día ha ido de comer.😂😂😂

Ya tras eso, poco a poco nos vamos de vuelta al albergue para recoger la mochila y empezar la segunda parte del viaje. Eso sí, con una noche en el aeropuerto de Luton por delante. Que, por si alguna vez os toca, abrigaos que hace una rasca en ese aeropuerto...

miércoles, 3 de agosto de 2016

Día 3 - Cambridge

Hoy ha tocado madrugar más de lo habitual. Una ducha rápida y cargar con el desayuno que más tarde comeremos en el tren de camino a Cambridge.

En Liverpool Station, nos hemos ahorrado 7 libras sólo por coger los billetes en ventanilla en lugar de en la máquina. Eso sí; también hemos pagado mas por no cogerlos la víspera jajaja. Siempre no se puede ganar.

El viaje hasta Cambridge dura poco más de una hora que pasa bastante te rápido entre el desayuno y la lectura. Ya en la ciudad, con el mapa en la mano, nos vamos caminando hacia el centro.

La primera foto tenía que ser una foto friki. Es lo que tiene ser profe de Inglés y encontrarte el Cambridge Assessment. Inevitable.😂😂😂

Lo cierto es que haya que llegamos a la zona del King's College la ciudad no nos dice nada. Primero observamos el reloj y después, decidimos que ya que hemos venido hasta aquí, tendremos que entrar a algo jjj. Así que, cogemos las entradas para el King's, cola en la cual ayudamos a un par de españoles que de inglés sabían poco o nada.

Tras una visita rápida al mercado, entramos al College. Dejamos la capilla para el final y primero visitamos las inmediaciones. Nos acercamos al río para poder ver cómo los turistas disfrutan del famoso punting. Pero ya os aseguro que no disfrutan más que los que estamos en el puente: el caos se apodera del río; por un lado los profesionales que dirigen las barcas sin problema alguno; por otro, los que en su vida han practicado el punting ( uno que lleva la barca de lado a lado y que hasta la señora pasa miedo; el otro con su Romeo a bordo que no hace más que darse por todas partes hasta acabar bajo el árbol atascado). Los que estamos en el puente, que previamente tras escuchar un 'conc' hemos corrido de un lado a otro del puente buscando a la víctima, no podemos más que agacharnos para desternillarnos sin ofender. Sólo por eso ha valido la pena la visita.

La visita del College la acabamos con la capilla. No está mal, pero esperábamos que fuera una visita mucho más amplia, más del estilo a Oxford.

La siguiente parada friki ha sido la de la librería de la Universidad: todos esos libros de métodos de inglés me hacían ojitos desde las estanterías. De verdad. Con una consulta rápida en internet, hemos visto que los precios eran similares así que ahí se han quedado. Pero yo me hubiera traído unos cuantos, empezando por el diccionario. Repito, friki que es una.

Una visita rápido al Sainsbury nos ha vuelto a salvar la comida. Si es que no hay nada más que apañarse un poco. U como tras la comida empieza a refrescar, decidimos que un café nos va a ayudar con el último tramo por visitar. Porque otra cosa no pero en Cambridge sí que hemos pasado un poco de frío.

Con el café nos dirigimos al puente matemático. Y ahí ya al empezar a llover, compramos un par de detalles y nos vamos hacia la estación. Teniendo en cuenta que no me encuentro muy bien el estómago, tardamos bastante en llegar.

La vuelta de hace lago más pesada por el cansancio del dia pero otra vez la lectura ayuda. Ya en Londres, jarrea. Así que como tenemos entradas para el cine en Notting Hill, cogemos el metro y nos vamos hacia esa zona.

Como llueve bastante y aún nos queda un buen rato hasta la hora de la película, decidimos picar algo en el pub del cine. Un buen pasatiempo, la verdad.

¡Y por fin llega el cine! Pero no un cine cualquiera. ¡Un cine de cama con manta incluida! Una gozada. Mejor que en casa. Eso sí, la película, Jason Bourne, para olvidar. Menudo sopor. Al salir llueve bastante así que rápidamente bajamos por Portobello hasta el metro para llegar cuanto antes al albergue. Pero claro, no iba a ser tan sencillo. Hacemos transbordos para una sola estación, por no mojarnos con la lluvia y el metro pasa más de 10 minutos en la estación parado para volver a ajustarse al horario. Por fin, tras un largo día, llegamos al albergue y directas a la cama (pero con show incluido gracias al inquilino de la litera superior).