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jueves, 6 de enero de 2022

Día 13 - Let's go Knicks

¿Qué mejor que arrancar un gélido día que subiendo a las alturas para comprobar si los -7 con sensación térmica de -14 se convierten en algo peor?

Bien abrigados, nos vamos al bus, no a nuestro habitual pero tampoco es que tengamos que caminar mucho más. De esquina a esquina. Para las 10, llegamos al último observatorio: el top of the rock. Como en el resto, aquí también te hacen una foto al inicio que luego te intentan vender con un Photoshop por el módico precio de unos 30 dólares. Cuenta con 3 alturas desde las que observar la ciudad: eso sí, el tríptico que tienen para identificar las vistas está cuanto menos, anticuado. Las mejores vistas, por el simple hecho de ser sin cristal y 360 son las de la última planta. En nuestro caso, además, agradecemos el sol y los cristales en las otras plantas que sirven para resguardarnos del frío.

Finalizada la visita, nos vamos en metro hacia el meatpacking, antiguamente zona del matadero r convertida, donde hacemos la pausa café en el Starbucks Reserve. Un concepto y una estética muy bonita pero no merece el sobrecoste del café.

Antes de que se vaya toda la luz del día, comenzamos con el recorrido or Little Island, una isla artificial reciente te inaugurada en la que se encuentran distintos espacios para estar, jugar, incluso componer música. Un lugar de lo las agradable. Desde ahí nos dirigimos a Chelsea Market, antigua fábrica de galletas hoy en día convertida en mercado. 

A primera hora de la tarde, comenzamos con el High Line, antigua línea del tren convertida en paseo. Por el camino, vemos varios grafitis así como la supuesta casa de Sting (según nos comenta un transeúnte). Al final del paseo, tras un tentempié con los últimos rayos del sol, nos encontramos de frente con dos de las estrellas de la zona: the Shed y the Vessel. Este último se puede visitar desde dentro pero no se puede subir todavía.

Con los últimos rayos de sol, entramos al centro comercial para atemperarnos un poco. Las bajas temperaturas hacen mella y se agradece el refugio.

Finalmente, decidimos ir con tiempo hacia la última parada del día: el Madison Square Garden para el partido de la NBA de los Knicks vs Indiana Pacers. Primer partido de baloncesto de mi vida, jjjjj. Lo cierto es que es todo un show en sí, independientemente del partido, que merece la pena ver: cheerleaders, lanzamiento de camisetas, juegos con los aficionados,... Imposible aburrirse. Al acabar, de vuelta a casa: ha sido un día largo.



martes, 4 de enero de 2022

Día 12 - Contrastes

El día comienza temprano ya que a las 7:40 pasan a buscarnos para la famosa excursión de contrastes. Y desde luego que agradecemos que parte del día sea en furgoneta porque estamos a -2 connsensacuon térmica de -6.⛄⛄⛄

Tras recoger al resto, nos dirigimos hacia el Bronx donde realizamos varias paradas para ver el estadio de los Yankees, algunos grafitis y alguna que otra zona algo más conflictiva. Desde ahí nñvamos a Queens barrio mucho más acomodado, algo que se discierne a simple vista. Visitamos Unisphere así como alguna zona residencial. Finalmente Williamsburg, la zona de los judíos. Es curioso ver que van de uno en uno, nunca en grupo. Compramos unos dulces Kosher para probar después. Y ya, de vuelta a Manhattan, a Little Italy, donde finaliza el recorrido. Sinceramente, para la fama que tiene esta excursión, nosotros no le vemos la gracia. No es que esté mal pero no me parece un imprescindible.

Damos una pequeña vuelta por little Italy pero teniendo en cuenta el frío que hace y que tenemos a las 5 la siguiente visita, aprovechando que nos queda a mano, decidimos ir a casa a comer y descansar un poco.

Ya por la tarde, nos acercamos bien abrigados al Empire State. Esta vez sí que entramos, por fin. Eso sí, la organización es pésima. Han modernizado la exposición interior y la verdad es que está muy bien. Y el mirador, es un clásico que no se puede dejar de visitar. Tenemos la suerte de ver parte del atardecer y de ser un día bastante despejado. Eso sí, casi perdemos las manos del frío por hacer fotos.

Para no variarz para técnica en el súper y a casa: colada, cena, ducha y a dormir.





lunes, 3 de enero de 2022

Día 11- the one in Central Park

Arranca otro día con algo de llovizna. Sandwiches y paraguas a la mochila que el día es largo.

Se nota que es domingo en la frecuencia de los buses. Aunque hemos tenido suerte con el primero, el segundo que nos lleva hasta el plaza tarda un pelín en llegar. Estamos demasiado mal acostumbrados.

Y así comenzamos el paseo por Central Park. Visitamos la clásica pista de hielo antes de dirigirnos a ver a Balto, el perro que participó en la entrega de medicinas en Alaska, y el reloj Delacorte, donde nos coincide que son las 10 en punto y podemos ver como el reloj se mueve mientras suena música.

A medio camino, hacemos un pausa café, que ayuda mucho a recargar las pilas, que el cansancio todavía está presente. Nos vamos acercando hacia una de las zonas más famosas e icónicas del parque: Bethesda. Y nuestra suerte: música en directo; una chica que canta de maravilla y un chico que toca la guitarra de cine. De esas coincidencias que merecen la pena.

Desde ahí, vamos subiendo hasta el obelisco, donde termina nuestra ruta del parque y aprovechamos para comer. Después de comer, nos enteramos, alto y claro, de que desde hace 6 años en los parques públicos de NY no se puede fumar (lo de la educación a la hora de decir las cosas mejor para otro momento).

Comenzamos el turno de tarde en el Met. Como siempre, nos dividimos y nosotras comenzamos la visita por la zona de la exposición de Disney. Al acabar, tras ver unos indispensables, pasamos por la zona de moda. Increíble que algunos modelos tengan más de 50 años.

Acabado el día, nos vamos de vuelta a casa. Con tan buena suerte que el trasbordo nos toca cerca de Saks Fifth Avenue y hoy ¡sí conseguimos ver el espectáculo de luces y música!

Poco nos queda para dar por finalizado el día: compras básicas en el súper (leche y pan) y para casa: ducha, cena y a dormir que mañana toca madrugar.

domingo, 2 de enero de 2022

Día 10 - 1/01

Comenzamos el año en la ciudad que nunca duerme con una lluvia constante que sigue a lo largo de todo el día. El cansancio es notorio y al menos yo, le arrastro hasta Roosevelt Island. Para llegar cogemos el teleférico que hay para ello. 

Ya en la isla, comenzamos a caminar pero el viento y la lluvia nos hace replantear la idea. Abortamos misión. Así que seguimos con el itinerario adelante: next stop, Guggenheim museum.

Eso sí, se nota que es 1 de enero ya que la frecuencia de trasportes es mucho más baja. Eso y el cansancio, hacen que la odisea de llegar se note.

Finalmente llegamos al museo poco antes de su apertura a las 11. Lo cierto es que el museo, arquitectónicamente es una pasada. Lo bien diseñado que está para que el recorrido por la exposición sea sencillo y fácil. Simplemente has de pasear por el edificio, sin buscar distintas salas: el propio edificio te lleva. En cuanto a las exposiciones, en nuestro caso vemos una de Kandinsky y una de Gillian Weaver que, cuanto menos, se puede clasificar como perturbadora. Incluso me da para una pequeña siesta en el museo.

Visto el tiempo tan pésimo que hace, decidimos que es buena idea pasar por el super para coger algo para comer y descansar. Así que la tarde pasa entre siestas y collages.

A última hora nos acercamos a Trader Joe's: desplazamiento que nos sirve para descubrir que está cerrado y que, al parecer, algún otro alimento me produce alergia. Una diversión.




sábado, 1 de enero de 2022

Día 9 - NYE

Y poco a poco, llega el último día del año. 365 días de 2021 que llegan a su fin en la Gran Manzana. Pero antes, habrá que recorrer los últimos 86.400 segundos.

Comenzamos el día recargando la MetroCard (33 dólares para 7 días). Así que, nos vamos hacia el sur en la línea E. hoy toca visitar Greenwich Village, es decir, toca un día un poco friki. 

Se nota que el día es pseudo festivo en el horario de los metros: la frecuencia es menor. Así que tarda un pelín para lo que estamos acostumbrados, pero nada preocupante. Al llegar, comenzamos visitando la plaza en la que comenzó el movimiento LGTBIQ+. Seguimos paseando hasta llegar. A la casa de Carrie Bradshaw, The Magnolia's Bakery (con algo de acopio para más tarde; no nos vamos a quedar sin probarlos jjjj) y, evidentemente, la casa de Mónica y Rachel de Friends. ¡No podía faltar! Lo cierto es que el barrio tiene carácter de barrio, lleno de comercios pequeños. A diferencia de TriBeCa que tenía las ambiente de cafeterías, en este caso no. Aunque se percibe ese ambiente vecinal mientras pasean a sus perros.

Tras pasear por Minetta st., llegamos a MacDougal, la cual nos da la impresión de ser una zona bastante más underground por no decir otra cosa.

Una parada en Washington Square Park viendo el ambiente tan diferencia en comparación con la noche del 24 en la que estaban los lugareños (o no lugareños) cantando villancico, un paseo por los antiguos establos y marcanos el fin de la primera parte del día.

Un metro después, nos situamos en el sur, junto al ferry que nos lleva a Staten Island. En la espera para el ferry, nos cruzamos con gente, cuanto menos, curiosa. Siguiendo los consejos de Molaviajar, nos colocamos en la parte trasera derecha del ferry. Lo cierto es que aunque el día está en parte nublado (ha cambiado en poco rato), la vista del Skyline de NYC con la Estatua de la Libertad a la izquierda es algo para que quede marcado en las retinas de cualquiera.

Llegamos y lo primero es una comida con vistas, cafecito incluido. Pilas cargadas para afrontar la tarde: un pequeño desfalco en la tarjeta de vez en cuando no hace mal a nadie, jjjjj. No es un outlet gigante ni mucho menos pero creo que hace el servicio para un ratito de compras. Tengo la sensación de que merece la pena irse a los outlets de las afueras si verdaderamente vas a comprar a saco. Si no, a mí parecer, algo así te hace el apaño.

Con nuestras ganas de compras saciadas (y si no, poco arreglo tenía ya que nos han ido cerrando las tiendas en nuestras narices), volvemos en ferry a Manhattan. Esta vez, al llegar a Battery Park, el carrusel Seaglass sí que está abierto y en marcha: menuda preciosidad de carrusel con su música y juego de luces.

Y evidentemente la subida a casa no podía ser en otro que en nuestro autobus favorito. Pero esta vez algo más especial: una videollamada que conecta tres puntos del mapa.

Al llegar a casa, nos  queda el ritual anual: la preparación de la cena de fin de año. Atípica, pero con toques clásicos como los huevos revueltos (americanos) o el Viña Alberdi regando la cena. No faltan las uvas a las doce como marca la tradición.






miércoles, 29 de diciembre de 2021

Día 6 - Noho & East Village

Un nuevo día en la gran ciudad. Un día en el que decir que salgo arrastrando los pies (y cuerpo) es poco. De bostezo en bostezo y tiro porque me toca.

Comenzamos el día en Noho, nombre que el barrio coge por estar al norte de Houston Street. Visitamos el paseo de la fama de los judíos así como la calle que dio origen a la ciudad de Nueva York. Desde aquí callejeamos hasta la sede de Cooper Union viendo los alrededores también dónde se encuentran el pack más antiguo de la ciudad y la iglesia de origen ucraniano común en la zona.

Una pausa en la plaza de otro de los edificios de la fundación Cooper Union con grabación de asustamiento de palomas incluido. Visitamos la zona de la primer biblioteca pública de la ciudad que ha sido convertido en teatro público. Acabada la visita a la zona, nos dirigimos al metro para subir hasta Madison Square Park pero según nos acercamos, vemos que la policía se dirige al metro. En la boca de este, una señora nos indica que está parado, que algo ha ocurrido en el primer vagón. Así que, cambio de planes: nos vamos en bus.

En Madison Square Park, pasamos un rato en la tienda de Lego antes de ver el Flatiron, el cual tampoco nos ha parecido tan flat. Un cafecito, doble para cargar un poco las pilas que falta hace.

Pilas cargadas, arrancamos hacia la 5a avenida hasta el Empire State Building. Preguntamos si hay que reservar y que tranquilosz que volvamos después a la hora que vayamos a subir. Así que nos vamos a Macy's donde dos miembros de la Salvation Army ponen música.


Unas compritas en la zona y un poco de acción por parte de los bomberos (saludan y todo por qué sí en cuanto te ven con un móvil en la mano), y vuelta al Empire State. Al llegar nos dicen que tenemos que volver a las 6, que ya están agotadas las entradas pero que con el pase podemos acceder después.

Así que, nos acercamos a Bryan Park donde comemos en las mesas que hay en el parque. Una vuelta por el mercadillo navideño, una parada rápida en la biblioteca para hacer uso del baño (mentalidad de pobre) y un poco de vicio en Muji después, volvemos por tercera vez al rascacielos. Y.....de nuevo largas. Que volvamos más tarde. Ahí ya asoma el humo por las orejas y al final nos llegan a explicar que tenemos que hablemos con la empresa con al que hemos contratado el pase. Y ahí es donde nos damos cuenta de que para poder reservar la hora de visita existe un link. Visto lo visto, decidimos que es momento de retirada, no sólo porque necesitamos hacernos con café antes de volver a casa sino porque poco más y hoy también podríamos haber vuelto calentitos a casa.

De vuelta a casa, aprovechando que es temprano, momento colada y vinito. Reorganizado todo, ahora sí, mañana será otro día.



martes, 28 de diciembre de 2021

Día 5 - FiDi

Anoche nos cancelaron los pases para visitar las atracciones (la verdad es que no estamos demasiado contentas con la plataforma: hemos tenido muchos problemas y el servicio de atención al cliente deja mucho que desear). Así que la primera aventura es intentar coger las entradas del 9/11 memorial gratuitas que salen cada lunes para la semana, por si suena la flauta. Mientras desayunamos lo intentamos pero no hay manera: la web está colapsada. Por lo que, toca volver a comprar los pases para la visita. Todo en marcha y a punto de salir, escuchamos un ruido extraño: pequeña inundación mochilil. Bien de secador y secado de suelo y solucionado. Preparados para seguir pateando, está vez, el distrito financiero, o como dicen los lugareños, el FiDi.

Lo primero es acercarnos al memorial: ya no hay entradas para el día pero sí se puede entrar con los pases. Así que, estamos de suerte. Una pequeña cola de media hora y entramos.

Nunca pensé que volvería a visitar ese lugar en el que hace más de dos décadas se me cayó un diente. Algo anecdótico siempre pero que con el peso de la historia siempre he pensado que a pesar de ello, nunca se podrá repetir. Un lugar en el que te vienen flashazos de aquel día marcado en el calendario. El memorial, como espacio, ce o que está muy bien construido. Manteniendo la esencia del lugar, detalles arquitectónicos incluidos. Pero creo que al final falla en lo que para mí es exceso de esencia estadounidense por todos lados.

Al final, tontamente, nos pasamos cerca de dos horas y media en el memorial. Al salir ¡caen copos de nieve! Así que tras ver los memoriales por fuera y el árbol superviviente, decidimos acercarnos a comer. Pausa que sobre todo agradecen los pies y la espalda.

Tras la pausa, arrancamos con el paseo por el río buscando el muro de Berlin. Desde ahí, bajamos hasta el toro donde hay cola, ordenada, para la foto tanto de frente como con los famosos huevos. Alguna instagramer también vemos por ahí. Seguimos hasta Battery park para saludar desde la orilla a la Estatua de la Libertad, momento en el que casi vuelca un ferry estando desembarcando.

Desde aquí, con los últimos rayos de luz del día,, recorremos las últimas calles, viendo Demonico's y la famosa taberna que solía visitar George Washington, antes de llegar a la bolsa y a la estatua de la niña sin miedo.


Ya con el cansancio acumulado, nos arrastramos hasta la Reserva Federal y a Sunken Garden. Para finalizar el recorrido, visitamos el Oculus. Día finalizado, así que decidimos intentar comprar las 4 cosas que hacen falta en la zona. Así que vamos a Amazon go para probar la experiencia (no se pasa por caja, sino que accedes a la tienda habiéndote logueado con tu cuenta de Amazon y así, producto que coges, producto que cobran). No encontramos lo que necesitábamos pero salimos con una chocolatina y casi con un ojo morado; han hecho un cargo de 20$ que nos dicen que no tiene nada que ver con la tienda. Por cierto, no entiendo la fama de las chocolatinas Hershey: saben a chocolate de figuritas de navidad.

De ahí, unos directos a casa en  nuestro autobus favorito, y otro al súper de camino a hacer la compra. Y para rematar el día, un poco de frikismo yendo al cine a ver Matrix Resurrection.





lunes, 27 de diciembre de 2021

Día 4 - Tribeca, Soho & Friends

Arrancamos ligeros hoy. El primer paso es averiguar si el tren nostalgia hoy sale. Así que allí nos vamos hacia 2nd avenue. Al llegar a la estación, le preguntamos a la chica de la taquilla si el tren hoy está en marcha (puesto que no tenemos información directa). Nos comenta que cree que sí pero no lo sabe pero que puede que sí ya que el domingo pasado sí que hubo.

Así que damos una vuelta para hacer tiempo. Nos acercamos a Katz's para verlo. Sobre las 9:45, tras haber estado al sol cogiendo temperatura que el viento es fino y se nota, la de la taquilla nos comenta que sí hay tren nostalgia. Así que nos acercamos corriendo. Sin embargo, nos damos cuenta tras consultar a un empleado del museo de que no es el tren nostalgia (al menos no se parece en nada a lo que habíamos visto) sino que es que van a retirar el R-32, un modelo que lleva recorriendo las vías de la ciudad desde hace 58 años. Así que ahí estamos nosotros en primera plana para tener constancia del momento histórico.

Decidimos bajarnos a las 4 paradas para empezar por el recorrido de Tribeca. La estación de bomberos de los Cazafantasmas es el punto de partida. Vamos recorriendo el barrio, un barrio tranquilo, en el que se aprecia esa vida tranquila de domingo. Es un barrio para callejear. Staple Bridge. Harrison Street Row houses.

De Tribeca vamos hacia el Soho, donde se nota un ritmo de vida mucho más rápido, más de ciudad. Los graffitis de Audrey Hepburn y el de Big City of dreams. Pausa para comer en Shake Shack y reponer fuerzas. Se empieza a notar el cansancio.

Por la tarde, seguimos callejeando por el Soho. La casa de Ghost entre las grandes firma de lujo. Se nota movimiento entre las calles. Por último, nos quedan dos instalaciones de Walter De María. La primera, The Broken Kilometer. La segunda, The Earth room nos deja speechless. Al menos salimos con un Candy cane.

Acabado el itinerario del día, unos vuelven al apartamento, mié tras que a otros nos queda la última parada del día. De camino al metro vemos Levain bakery así que decidimos hacer una parada técnica para comprar unas cookies. Eso sí, casi me saco el ojo y la lentilla haciendo la cola. Conseguimos solventar el problema de la lentilla (sin espejo la cosa se complica) y ahora sí, arrancamos a la última visita. Como buena friki de la serie, no podía no visitar el The Friends experience, The one in New York City. A pesar de precio, merece la pena la visita si eres muy fan de la serie.

Menos mal que nos han dejado entrar antes de hora, porque así, además de no haber perdido tiempo, lo hemos podido ver con calma. La organización es muy buena, especialmente el tema de las fotos que te van a haciendo a lo largo del recorrido y te las envían de manera gratuita a tu correo. Además el personal es muy amable.

Al finalizar ya sólo queda coger el metro de vuelta y caminar hasta casa para dar por finalizado el día.


viernes, 24 de diciembre de 2021

Día 1 - BIO-MUC-JFK - when dreams come true

3:30. Suena el despertador. Una ducha rápida, tetris de maletas y camino a Loiu. 

Llegamos al parking de larga estancia que teníamos reservado y han cambiado el parking y no detecta la matrícula. En la garita nos dicen que digamos el localizador por el teléfono.

Tras dejar todo, llegamos a la línea de facturación. La chica de Lufthansa muy simpática; nos revisa la documentación uno a uno y de poco a poco. Y ya con la facturación hecha, pasamos a la zona de embarque. Primer vuelo, Bilbao - Munich, vamos con el gallinero a tope.  Entre un poco de collage y unas fotos, llegamos en 2h. Nos toca una escala de 3h que aprovechamos para estirar un poco las piernas, comer algo y cargar el Kindle.

Vamos a por el segundo vuelo. 8h para pasar el charco. Pero nos espera una sorpresa: la fila de al lado va libre así que nos ponemos 2 en cada asiento de 3, con el de en medio libre. ¡Un lujo! Y quedaba otra sorpresa: la saga de Matrix entera en el avión. Feliz es poco.

Así que las 8h pasan rápido, una Cocacola, una lasaña vegetariana, una pequeña siesta, un brownie para después con el café. Y llegamos al JFK.

Toca pasar inmigración. Una cola que nos demora una hora pero las maletas ya nos esperan al otro lado. Curioso que los ingleses me hayan sólido decir que tengo acento americano mientras que el guardia de inmigración me comenta que se me aprecia el acento inglés, que sí he estudiado allí. 😊😊😊

Nos queda la última odisea: llegar al apartamento.  Nos vamos al airtrain, el cual se paga en Jamaica Square. Habíamos leído que existen bonos de 10. En nuestro caso nos viene de perlas, pero, primer obstáculo. El bono de 10 máximo se puede usar 4 veces simultáneamente, así que el truco, nos sale pseudo bien. Compramos otro individual y adelante. 

De ahí, hacemos trasbordo al metro. La verdad es que sorprende que no haya tanta gente. Pero el metro, aún no siendo muchas paradas,  va lento en algunos tramos. Último escollo: caminar hasta el apartamento. Pero sobre las 6, llegamos al apartamento. El checking no nos lleva mucho rato.

Subimos al apartamento y aunque el salón no era lo esperado, las habitaciones estan genial. Y lo mejor: una terraza privada para nosotros solos en medio de Manhattan. Así que tras alucinar y situarnos un poco, nos vamos al súper con las mochilas de monte que hemos traído. Preparados para la vida moderna.

El super nos lleva un rato  Volver, cenar, ducha, colocar todo y hacia las 22:30 a la cama ( llevamos más de 24h de jarana) con una previsión de nieve para la noche que nos tomamos a risa...