Mostrando entradas con la etiqueta Halong. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Halong. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2015

Día 7 - Bahía de Halong

Amanecemos en el paraíso. Descorrer las cortinas y ver Halong es precioso. Mientras I sube a la cubierta a hacer Tai Chi, G y yo decidimos vaguear y ducharnos.

El desayuno, con puntualidad británica, decente. Se sienta con nosotras otra mujer Australiana (a lo largo del viaje nos estamos encontrando muchos australianos; nos han comentado que viajan mucho), con bastante mal despertar, por cierto.

Al acabar, nos preparamos para irnos a los Kayak. G se queda en la cubierta a tomar el sol y a cuidar de nuestra colada que hemos extendido por las hamacas para que se seque. Cosas de viajar low cost.😂😂😂

I y yo nos vamos a los Kayak. Sólo vamos a estar 45min, tiempo suficiente para entrar por la cueva de 4m de alto por 10 metros de ancho y 15 de largo al lago que se crea entre las rocas. Precioso. Por fin conseguimos esa sensación de calma t tranquilidad entre tanto turista.

Vamos sin cámara, así que I, con la gracia y simpatía que le caracteriza, le pide a dos chinos de nuestro barco que nos saquen foto. Así descubrimos que son padre e hijo que hace 20 años, a la edad de 9, emigraron a EEUU y ahora el hijo ha venido con el padre a la tierra que los vio nacer. El padre está conociendo un Vietnam que desconocía. Entrañable. Curioso, además, que este no sepa mucho inglés incluso después de tanto tiempo viviendo en otro país.

Y por fin, ¡conseguimos ver los monos! Primero las crías. Luego vemos como los matorrales se mueven muchísimo, lo que nos hace intuir que están descendiendo los padres. Y ahí aparece la madre con un bebé colgando y el padre. Curioso lo que nos parecemos a ellos. Realmente tienen la misma cara que un anciano.

A la vuelta, una ducha y preparamos ya el check-in. Una clase de preparación de rollitos y la comida antes de bajar. Eso, y que piensan que hemos robado el cubre camas. A ver para qué creen que lo queremos cuando justo-justo nos entran nuestras pertenencias.😒😒😒

De vuelta al puerto, seguimos de charleta con Sergi y Carles, dos catalanes cuyo viaje ya está dando los últimos coletazos. Intercambioamos los facebook y a ver si nos vamos de pintxos.

Ya en tierra, nos recibe nuestro agente de viajes particular. Le comentamos que queremos ir a Ninh Binh y él nos ofrece llevarnos hasta el autobús y el billete por 10 dólares. Ha sido tan agradable estos días que no nos lo pensamos mucho. Y tal vez deberíamos haberlo hecho.😂😂😂

De camino a la parada del autobús, hace un giro de 180°, momento en el cual otro coche casi nos embiste. Eso sí, ¡qué civilizados! Ni un grito ni nada. Bajada de ventanilla, disculpas y ya.

Ya en la parada, nuestro amigo nos da una botella de agua a cada uno y ahí que llega el bus, lleno de locales. De locales y de un gallo.😂😂😂 menudas 4h noa esperan por delante. Calor, un autobús lleno, ganas de mear. Bueno y el restop. ¡Qué baños! Jajajajja. De los orientales jajajaja. Entre eso y la timada por las botellas de agua fría por ser turistas, deseamos que pasen las 2h siguientes rápido.

Ya en Ninh Binh, entramos en la oficina de correos que está en la propia estación de autobuses. Les pedidos la contraseña del WiFi y muy amables nos dan la contraseña del WiFi interno. La verdad es que hay gente muy amable. Y ahí estamos las tres buscando donde alojarnos, dándole a booking y tripadvisor, y junto a nosotras un lugareño ofreciéndonos diferentes hoteles.

Al final reservamos el Kinh Do Hotel. Llamamos al mismo y vienen a recogernos. En 10 min ya estamos en el hotel. Una ducha que sienta de lujo después del calor sufrido en el autobús y bajamos a por unas cervecitas frescas y a cenar. Buenísimo.

Después de la cena, contratamos el coche para mañana para ir a ver Tam coc aunque él y otros turistas nos recomiendan Trang an en su lugar por estar menos masificado.

Así que con los deberes hechos y las fotos subidas a la nube, nos vamos ya a dormir. Que las camas tiene pinta de que nos van a dejar descansar.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Día 6 - Bahía de Halong

Amanecemos en una parada de autobús con el mismo cerrado y los chóferes dormidos. En un principio no era Halong y al rato, descubrimos que sí. Bueno, descubrimos eso y que a una chica le han robado el móvil. Así que, mano a la mochila por si acaso.

En un taxi incluido en el precio nos llevan al puerto. El puerto de las excursiones del día. Hemos ido preguntando buscando los cruceros. Poca cosa había. Eso sí, todas las del mostrador de los tickets dándose crema como si no hubiera mañana. Así que, sentadas en las escaleras, hemos llamado al taxista que nos había ofrecido el que tenía mejor calidad-precio, al menos la pinta.

Y ahí estamos. Los cuatro sentados con un regateo duro-duro. Poco conseguimos rascar pero por fin ya tenemos cerrado el crucero.

Antes del embarque, el taxista nos acerca a su hotel, donde pasamos las horas muertas de charleta. Habíamos quedado con el chofer a las 11.30 pero se retrasa. Le llaman y en diez minutos (más bien veinte), nos recoge con una música digna de discoteca.😂😂😂

Y por fin, con mucha espera, llegamos a nuestro barco. 😍😍😍 Por fin toca descansar. Nada más entrar nos ofrecen un zumo. Dejamos las maletas y listos para comer. Con el hambre que tenemos, devoramos.

A lo largo del día, en el barco volvemos a coincidir con las tres euskaldunas de Sapa, conocemos a un matrimonio de Fiji (al marido le apodamos 'gure Risto' por ser publicista), un Australiano que viaja sólo (primo hermano de Mr Bing), otra pareja de australianos bastante raros,... La fauna y la flora del barco, vamos.😂😂😂

Después de un rato de colada y de acicalaros, nos vamos a visitar una cueva y tras esta visita, el barco parte hacia una una isla con un mirador a 425 escalones de altura. Las agujetas de ayer no nos hacen muy fácil el ascenso pero lo conseguimos. La vista lo merece. Al bajar, un baño cálido con el atardecer de fondo. Recuerdo para siempre.

Al regresar al barco, nos espera un tentempié de frutas en la cubierta. Bueno, frutas y galletas Maria. Ñam ñam ñam.

Antes de cenar una ducha que sienta genial. Y ya en la mesa, 11 platos nos esperan. Nos ponemos como el kiko. Y después, en el juego por mesas, ¡nos ganamos la merecida cerveza por ganar!

Subimos a la cubierta superior a charlar, contemplar las vista y acabar la cerveza.