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domingo, 16 de abril de 2023

Día 9 - Luxor, orilla oriental

Último día en el Nilo. Dejamos todo preparado para decir adios al barco. El tiempo nos da una tregua. Incluso hace fresquito al iniciar las visitas del día.

El día comienza visitando los templos de Karnak. Lo cierto es que es inmenso. 3.5km². Recorremos el complejo por el eje central conociendo las diferencias de los templos. Parece que poco a poco algo vamos conociendo. También damos las vueltas de rigor al escarabajo. Por si acaso.🤣🤣🤣 Entre los visitantes, nos cruzamos con una influencer oriental que va acompañada de Duffy.

Después, una visita a una casa de esencias. Cómo no, caemos. Es que es complicado no caer con 'El matador'. 😬😬😬 Alguna debilidad habrá que tener. Con nuestros alijos ya en las mochilas, nos vamos hacia el templo de Luxor en plena Corniche. Templo romano que está conectado con Karnak a través de la avenida de las esfinges. Y vemos la técnica depurada de restauración que emplean uno de los trabajadores: palo largo y cepillo de fregar. Cuanto menos, ingenioso.

Acordamos con el conductor reunirnos un par de horas después y nos adentramos, primero, en el zoco turístico. Pero si vais, al acabar, cruzada la calle: se os abre una puerta a otro mundo. Ese Egipto que por lo que estamos viendo, intentan evitar a toda costa que veas: telas, comida, bisutería, ferreterías,... Echaba en falta ver realidad en el viaje. Ver eso que no se muestra, de lo que no se habla. Hay miradas que se quedan en la memoria. Cuan diferente es la vida según en qué lado del mundo caes.
Buscamos algo para comer antes de irnos pero lo de pagar un cuarto de pollo 6€ como que no, la verdad. Así que acabamos creo que donde todos los turistas: McDonald's 🙈🤣🤦‍♀️. Eso sí, con parsimonia no vaya a ser que vaya todo a la velocidad de la luz.

De vuelta al barco, tenemos unas horas por delante así que nos subimos a la terraza: sol, hamaca, libro, chapuzón. Había que probar el charquito de este barco.😬😬😬


17:30, rumbo al aeropuerto pero como en todo viaje, algo tiene que pasar: el vuelo se ha retrasado 3 horas. Intnwtamoa cambiar al de las 19:30 pero no hay suerte así que como podemos, hacemos tiempo: leer, unas almendritas, intentar no quedarnos dormidas en la mesa,.... Incluso algún pequeño incidente con una manilla. Según llegamos al avión, caemos secos. Justo justo abajo un ojo para coger el agua. El resto del vuelo, solo nos falta roncar. Pasada la media noche, llegamos a Cairo donde nos recoge Mohammed. maletas y al hotel. Mañana, vuelta a madrugar (aunque han tenido a buena consideración retrasar una hora la salida).


Día 8 - Luxor, orilla occidental

Vamos con otro madrugón. 7:30 salimos para descubrir la orilla occidental: el valle de los reyes y reinas. Según salimos, se nota el fresquito, y no es ironía. El día ha amanecido nublado y con viento tras la tormenta de arena y se agradece una manga larga 

Se nota el cansancio y el viaje hasta allí sirve de descanso y ocio. Por el camino, vemos incluso un camión de camellos. Se agradece el frescor del día.

En el valle de los reyes y reinas, visitamos las tumbas de Ramses III,... Nos sorprende el estado de conservación, la disposición de los túneles así como la propia arquitectura de las mismas. En algunas de las tumbas se nota el hecho de estar a varios metros bajo tierra: el ambiente está caldeado y al salir se agradece el oxígeno.

Al finalizar la visita, para obligatoria en una tienda de alabastro. El momento Disney... casualidad los hemos debido de pillar en el descanso. Tras cierto regateo y con los recuerfos en las mochilas, rumbo a la siguiente parada: el templo de Hatshepsut, único templo dedicado a una reina.

Y aquí ya, se nota cómo aprieta el calor. Y no solo eso: se empieza a ver a los primeros achicharrados. Todavía no hemos aprendido nada al parecer. Localizamos a Hathor en sus varias formas (para algo que estamos interiorizando....). Finalmente, antes de volver vemos el templo de amwdinet Habu de Ramses III y los colosos de Mennon, o lo poco que queda de ellos. Ya habíamos detectado que los vendedores no entran a los templos bi zonas turísticas pero es que físicamente hay una ralmya dibujada en el suelo para delimitar el paso.
La segunda mitad del día nos dedicamos al relax. Tras una buena comida, por fin, una pequeña siesta. Un ratito de ocio en la cubierta antes del café de la merienda. Nos queda el último atardecer en el Nilo. Ya solo queda, hacer la maleta. Así que antes de cenar, bajamos para poner todo en orden. Los chicos de las habitaciones nos ven cómo vamos al camarote y sonríen: y es que, ¡esta vez nos esperaba algún familiar de Dumbo!

Última cena con todo recogido. Tras la cena, pasamos pro el bar donde supuestamente hay danza del vientre aunque nos encontramos con otro tipo de baile. Al ratito, ya sí que sí, fin del día. Eso sí, ¿Quién faltaba? ¡El mono! Con poco nos veamos de risa. Todo hay que decirlo. Mañana, último día en Luxor e inicio del tramo final.

viernes, 14 de abril de 2023

Día 7 - Kom Ombo - Edfú

En Egipto el día arranca con los primeros rayos del sol así que, como es habitual, bien temprano rumbo a Kom Ombo. Desayunamos mientras atracamos. Primera para del día para ver el templo de Kom Ombo. Poco a poco nos vamos familiarizando cada vez más con Horus, Sobek y algunos dioses y faraones más. Ya vamos diferencianfo cabeza de halcón de cabeza cocodrilo, si son hijas o no. Pero de toda la información retenemos unos pocos detalles cada vez. Como las tres representaciones del agua, por la ejemplo.


Entre columna y columna, el guía pregunta por novios y como nunca hay que perder oportunidad de instruir en cualquier sitio del mundo y menos después de la conversación en la que al preguntar por dónde están las niñas que no estaban jugando en el río menciona que en casa por protección y cariño, evidentemente una es firme en la respuesta de que novio no, novia, María. Siempre aprovechando las oportunidades.😬😬😬 Antes del barco pasamos por el museo del cocodrilo.


Tenemos algunas horas de descanso en el barco antes de la próxima salida. Pero al llegar, de vuelta a recepción. Pequeña fuga de agua. Y mientras vienen para arreglarlo, como si no hubiera otro sitio, eso se convierte en el Camarote de los hermanos Marx. Aprovechamos el momento para repasar los apuntes que tenemos. Está siendo complicado retener tantos conceptos.

Puesto que estamosen el barco, aprovechamos para un pequeño aperitivo homemade oteando el Nilo. Pequeños placeres de la vida.
Con la comida oriental en la tripa, volvemos a salir esta vez para visitar el templo de Edfú dedicado a Horus. Eso sí, como no queríamos ir en calesa, hemos tenido el viaje en el coche de la muerte: digamos que conducir por el carril correspondiente está sobrevalorado al igual que el llegar a destino con todos los dientes.

A pleno sol y buscando la sombra constantemente visitamos el templo de Edfú. Incluso los chakras hacen presencia. De vuelta al barco, una pequeña parada técnica para que el guía haga un recado (teniendo en cuenta que quedan 7min para zarpar...). Parada en la que vemos la sucursal de Sagaspe. Y ya, solo queda una tarde de descanso por delante incluso una merienda en el bar.

Antes de cenar, observamos el último atardecer en navegación. Tras la cena egipcia (riquísima), volvemos a subir a cubierta: estamos en la esclusa de Esna. Así que tras media hora de maniobras salvamos los 10m de diferencia que hay entre un lado y otro.

Pero quedaba la última sorpresa del día: al llegar a la habitación, descubrilos que no estamos solos. Tenemos nuevo compi.

jueves, 13 de abril de 2023

Día 6 - Aswan

Hoy toca dejar el crucero del lago Nasser. Pero no sin antes disfrutar del último desayuno. Ya casi es un ritual.

Con todo preparado, a las 8:00 nos juntamos con el guía.y la familia canaria. Por la mañana vamos a visitar el templo de Kalabsha. 20min en barca nos permiten ver la alta presa de Aswan a lo lejos.

A la llegada, vamos visitando las distintas partes del templo. Vemos vestigios de cómo los cristianos llegaron hasta esta zona. Además, podemos apreciar también una inscripción meroítica.
Poco a poco vamos haciéndonos con conceptos de faraones y dioses egipcios. Ya vamos distinguiendo a Hator de Isis y Osiris.

La calorina del día se empieza a notar y aunque la vuelta la hacemos sobre las 9:30 de la mañana, el calor aprieta. De vuelta al barco para finalmente desembarcar. Pero antes, tenemos suerte de coger algo de wifi para comunicar que seguimos vivos. Habíamos estado sin cobertura y no contábamos con ello.

Comienza nuestra mañana en Aswan tras despedirnos de Hossein. De vuelta con Mohammed, nos vamos a ver la alta presa. De ahí, conocemos a Dino, quien será nuestro guía en adelante. Rumbo a Filae. El calor aprieta y se agradece cada sombra.

Pasamos hasta el embarcadero con cara de esfinges. No hay tiempo ni energia que perder. De sombra en sombra y tiro porque me toca, vamos descubriendo las curiosidades del templo de Phiae: Hator y la alegría dibujada en su rostro al séptimo día de dar a luz, cómo con la llegada del cristianismo se destruyó una imagen de la diosa Isis con Horus en sus brazos que se asemeja a la virgen María y al niño Jesús,..  también olemos una piedra que se emplea a modo de peregrinación. Antes de dejar el templo, con la sudada y la calorina en todo su esplendor, devolvemos a un gato a su camada, que se había hecho el explorador. Un poco de agua  fría y a recuperarnos al siguiente barco para comenzar con el crucero por el Nilo.


Llegamos ya a las 13:15. Check-in rápido, dejar en las habitaciones todo (¡con un Ferrero de bienvenida incluido!) y listos para reponer fuerzas antes de la visita de la tarde, que comienza con un paseo en faluca que no da muchos e sí, ya que estás al ser de vela, en el caso de no haber viento, no pueden navegar. Así que, toca remolque hasta las a fueras y luego, hacia el poblado Nubio.



Pero antes, una parada importante para un refrescante baño en el Nilo. ¿Para qué bajar por la rampa del barco su puedes salir de un brinco? Ella, siempre elegante. Mira que a mí me gusta el agua fría pero no esperaba semejante frescor. Cuesta un poco adentrarse pero una vez pasado el punto crítico y como siempre hay que hacer meterse de cabeza, todo mejora. Un buen baño, un pequeño percance del guía a modo de cucaracha y al barco: preparados para la vida moderna o en modo comando, tras habernos refrescado, llegamos al poblado Nubio. Una zona colorida, donde teóricamente siguen viviendo los últimos nubios, desplazados del sur del país. La venta de leche al por menor resulta, cuanto menos, curiosa. Tras la visita y la compra de algún souvenir, solo queda la vuelta al atardecer por el río Nilo. Es curioso: ninguna niña bañándose en el río (ni no bañándose).

Ya en el barco, solo queda ducharse al final del día. Poner un poco de orden en la habitación (con alguna que otra visita a recepción), y acicalarse para el cocktail de bienvenida y posterior cena. Un final de día que no da ni para acabar de escribir del cansancio.