Así que al acabar, decidimos aprovechar para comer en el bar de leche (Polskie smaki) del mercado. En este tipo de establecimientos suele haber algo de cola pero tenemos suerte de que todavia no ha llegado el grueso de gente. Nos venimos arriba queriendo probar diferentes cosas y acabamos demasiado llenos. El precio: muy razonable.
Como el plan del día es acabar pasado el anochecer, decidimos volver a descansar un rato. Una pequeña siesta siempre ayuda. Nos llega una alerta de temporal como el que nos llegó en Cracovia así que puede que mañana sea un día pasado por agua. Con suerte nos hemos dejado para el día siguiente dos actividades que son en interior. Así que café en mano, nos vamos a recorrer las distintas islas. Un paseo agradable que nos lleva hasta la catedral de nuevo.
Con el fin de hacer algo de tiempo, nos tomamos algo en una terraza de al lado. ¡Esos sofás son como nubecitas! Sobre las 19:50 decidimos marcharnos con una parada en el baño. Pero nos toca salir corriendo: ¡el farolero ya está aquí!
Y es que en la zona de la catedral existe un farolero que cada atardecer enciende unas 100 farolas con gas. De los más curioso de ver, la verdad. Eso sí, al final del trayecto, gordas de gente. ¡Cuánto maleducado suelto, señor! Al acabar, aprovechamos para hacer unas cuantas fotos por la zona y poco a poco, volvemos a hacer el paseo de vuelta a casa. Paseo en el que nos toca apretar un pelín el paso cuando empiezan las primeras (y únicas) gotas.
Pasos: 16.374
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