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lunes, 23 de julio de 2018

Día 19 - Nusa Lembongan/Bali/Singapur

Y por fin, parece que llega el día de poder salir de la isla. Bien temprano, cerramos la maleta. Han quedado en pasar a recogernos entre las 10.00 y las 10.45.

Desayunamos con calma y estamos charlando un buen rato con la familia que también se ha alojado en este homestay estos días. Finalmente, descubrimos que son de Turquía y tras Indonesia, van a visitar Tailandia por 4 vez. 

Se acerca la hora así que nos vamos a la habitación para cepillarnos los dientes y finiquitar todo. En seguida, sobre las 10.05, llegan para recogernos en un carromato de los que hemos visto estos días. Tras recoger a otra familia, llegamos al puerto. Ahí conocemos a L., una chica que lleva viajando por Asia desde finales de enero. Intercambiamos impresiones mientras esperamos a unos pasajeros que se retrasan.

Por fin llega la hora de embarcar y poner a rumbo a Bali. Es cierto que el mar está revuleto. Aunque no se aprecian olas individuales, wl horizonte se mueve como si fuese una manta, arriba y abajo. El trayecto dura poco más de 30min. Al llegar queda esperar a que bajen las mochilas.

Nos alejamos un poco del puerto para buscar un taxi. Regateamos poco; somos 4 y nos va a salir igualmente bien de precio. Llegamos al aeropuerto a los 40min aproximadamente. Ahí nos despedimos de S. y de C. que salen  de la terminal de vuelos domésticos.

Comienza nuestra nueva aventura. No hemos querido volver a arriesgarnos comprando los billetes de antemano. Así que, primer objetivo, conseguir wifi. Qué horror. Hasta ahora siempre nos iba genial y justo cuando más lo necesitamos, Ley de Murphy. Nos cuentas más de hora y media comprar unos billetes de avión a Singapur. Problemas con el wifi, las webs,... Es la primera vez que voy a un aeropuerto sin billete.😂😂😂

Nos queda hacer tiempo y nada mejor que aprovechar para comer y cargar los móviles. Un malentendido en la cuenta hace que el jefe nos tenga que explicar el desglose de dónde viene. Solucionado. Nos vamos a facturación y con las tarjetas de embarque en la mano, nos vamos a pasar el control. La falta de costumbre sumado a que no haya usado, hace que no me de cuenta de que llevaba una navaja suiza en la mochila.🙈🙈🙈 Una que a veces es un tanto lerda. Así que de suiza a casa y se queda en Bali.😔😔😔

Gastamos el dinero que nos queda: las oreo y agua siempre es una buena idea. Pasamos un poco el rato hasta nuestro embarque rumbos Singapur aunque la pantalla señale Ámsterdam, que es el destino final de dicho avión.

Un vuelo que nos sirve para cenar y surtirnos de auriculares mientras vemos series (¡tienen Friends!). Se hace corto y aunque J. echa una cabezadita yo al final, nada.

Llegamos sobre la hora prevista. Lo peor: lo largo que se hace siempre pasar inmigración. Rápidamente sacamos algo de dinero y nos vamos a por un taxi, ya que a estas horas ya no hay metro. En cosa de media hora nos deja en la calle de al lado del hotel, ya que está cerrada viernes y sábados al ser una zona de bares.

Localizamos el hotel y siguiendo las instrucciones que nos han dejado para hacer el check-in a deshora, conseguimos entrar. ¡Ahí nos esperan nuestras cápsulas!😂😂😂 Son las 00.30 así que dejamos la mochila grande, cogemos la cámara y nos vamos a dar una vuelta.

Por el río nos acercamos hasta poder ver Marina Bay Sands. ¡Menuda mole! Nuestra intención era llegar al Gardens by the Bay pero nos encontramos con un tramo vallado. Es bastante tarde y tampoco estamos con ánimo para seguir tirando. Decidimos sentarnos en unos puestos que hay desde los que se escucha música en directo. Fichamos algo para comer en un puesto de comida india. ¡Un acierto! Tanto el Roti John como el pollo Murtabak están buenísimos. Con la tripa llena, y pasadas las 2 a.m., volvemos al hotel para al menos descansar unas horas. Mañana toca patear a tope para aprovechar las pocas horas que tenemos en la ciudad.





domingo, 22 de julio de 2018

Día 18 - Nusa Lembongan

¡Que están saliendo barcos a Bali! Y al grito saltamos de la cama, nos vestimos, nos ponemos el casco y junto a S. y C., dos chicas extremeñas, ponemos rumbo al puerto del puente. Muchos turistas con sus maletas. Se nota el caos. Preguntamos. No venden billetes, sólo viajan los que ya tienen de antes. Nos dicen que en Mushroom Beach. 

Moto. En marcha. De camino, paramos en el Dimi, anterior alojamiento de S. y C., porque el chico fue super simpático. Así es. Nos acompaña a Mushroom Beach. Llegamos en tiempo récord. Nada, que compremos mañana. Ni hablar. Volvemos al puerto. Ya no hay tanta gente. Nos dicen que en Juntbatu están vendiendo billetes.

Decidimos desayunar. Llevamos un par de horas dando vueltas. De repente, el chico del Dimi le llama a S., que un amigo le dice que sí hay billetes, que vayamos. Ni desayunamos.

Todos a las motos y nos vamos a Juntbatu. Al llegar, nos dicen en un principio que hay una plaza para la tarde pero, nuestro gozo en un pozo; otra chica dice que cero. Me quedo con la sensación de que sí hubiéramos podido ir pero finalmente, tenemos billete para mañana. Definitivamente, perdemos nuestro vuelo a Singapur.

De vuelta en las motos, volvemos a casa a desayunar. 3h dando vueltas por la isla, con la sensación de que los de nuestro alojamiento no nos han ayudado en exceso sabiendo que perdíamos un vuelo. Necesitamos relax. Así que, nos quedamos en la piscina.

Baño. Lectura. Música. Cerveza. Así hasta conseguir que el cabreo se pase un poco. Al mediodía, nos juntamos con otros canarios, C. y J., muy simpáticos con los que, a remojo en la piscina, pasamos un par de horas de charla.

Sobre las 4, sin comer si quiera, nos duchamos. Nos aconsejan ver el atardecer en Nusa Ceningan, una isla conectada con Nusa Lembongan por un famoso puente amarillo. Primero, en busca de un cajero. Averiado. Menos mal que otros turistas al vernos nos.ondican otro que hay cerca. Al pasar, nosotros también indicamos a otros turistas. Gasolina a precio de oro y rumbo a Ceningan.

El puente, para mis habilidades moteras, es demasiado estrecho. No sudo más porque no se puede. Buscamos un local desde el que ver la puesta de sol. La verdad es que la última puesta de sol indonesa se porta bien.

Volvemos a casa. ¡Maldito puente de nuevo! A los lugareños les falta gritarme.😖😂 Ya en casa, algo de relax. Preparo la mochila haciendo bien el Tetris.

Nos vamos a tomar algo, tranquilamente. Escogemos unos cocktails que no merecen dicho nombre. Y encima, nos cierran la cocina y nos quedamos sin pizza. 🙈🙈🙈 Así que de vuelta a casa, compramos unas patatas y unas galletas y tan ricamente. Relax y a dormir.




Día 17 - Nusa Lembongan

Comenzamos el día cerrando las cosas que nos quedan. Ya tenemos el vuelo que nos falta así que después de mucho dilucidar, cogemos uno de los hoteles que nos queda. Al ir a por la moto les preguntamos para ir a Bali mañana y nos dicen que imposible: el espacio marítimo entre Nusa Lembongan y Bali está cerrado por oleaje, el 19 y el 20.😧😧😧 ¡Nuestro vuelo a Singapur sale el 20!

Cogemos la moto y nos vamos a una cala, Sandy Beach. El oleaje asusta hasta a los que somos del norte. Wifi en mano, toca ponernos en contacto con los seguros etc. Poco va a haber que rascar pero... Ya tenemos a la familia en marcha, nuestros mails también.

Medio gestionado todo y asumiendo la realidad, nos vamos otra vez a Mushroom Beach (buscábamos otra pero no hemos atinado connel camino). Vuelta a buscar wifi y caemos tarde en la cuenta de la opción de los helicópteros. Para cuando miramos está todo cogido y nosotros pensando que los helicópteros que veíamos eran  oficiales por el mar.😖😖😖

Un poco de lectura y en una de esas olas tenemos que salir corriendo a salvar la mochila porque nos alcanzaba. Hemos tenido más suerte  que los de al lado a los que la ola les ha empapado. Sobre las 3, comemos en un chiringuito con precios mucho más razonables y aunque nos volvemos un rato a la playa, en breve volvemos a casa.

Un poco de relax en la piscina y casualidad, nos encontramos con las chicas del barco de Nusa Penida. Ahí pasamos un par de horas entre baños e intentando dilucidar qué hacer para salir de la isla y charlando de viajes.

Una ducha y salimos a cenar. De nuevo al Tawe Beach. Cenamos de lujo, como siempre, y no nos queda más que descansar un rato antes de dormir.






jueves, 19 de julio de 2018

Día 15 - Ubud/Nusa Penida/Nusa Lembongan

A las 5.45 suenabel despertador. El driver can a pasar a recogerlos entre las 6y6.30 para ir al puerto. Sobre las 6.20 viene a recogernos ; la sorpr esa viene cuando sólo nos recoge a nosotros. Aprovechamos el viaje para dar una cabezadita y sobre las 7.10, llegamos al puerto.

Con unos bollos que compramos, la espera no se hace larga. Es curioso ver cómo se hace el embarque y desembarque ya que al salir de la playa, primero pasas d l barco a una pasarela flotante y luego, arriman otras pasarelas para subir o bajar.

Sobre las 8, tras otra cabezada en wl barco, llegamos a Nusa Penida, la más grande de las 3. Tenemos el alojamiento a unos 10min y nada más llegar, nos damos cuenta que lo malo de ser una isla es que los precios no dan mucho margen a regatear. Pagamos mucho más de lo que es el trayecto pero llegamos al alojamiento. 

Enseguida nos dan la cabaña y tras instalarnos decidimos tomar un zumo para situarnos. Al acabar, preguntamos por una playa a la que podamos ir a pie y ahí comienza el declive. Nos dicen que justo en frente hay una así que vamos hacia allí. Primera sorpresa: ahí no hay ninguna playa.

Volvemos al alojamiento con intención de coger una moto pero, segunda sorpresa, no les quedan (y tampoco muestran intención de echarnos una mano a buscar una). Nos vamos al hotel de al lado y nos intentan ayudar a localizar una moto, incluso se desplazan en una en busca de una moto para nosotros, pero nada. Nos empezamos a rayar y barajamos la opción de perder el dinero del alojamiento pero irnos a otra isla. Nos hemos venido a Nusa para estar de relax y no está siendo nada fácil así que, volvemos al alojamiento a coger las mochilas, pedimos que nos lleven al puerto y al darse cuenta de que nos vamos sin haber pasado la noche, nos preguntan el porqué y muy amablemente nos devuelven el dinero.

Así que, vuelta a coger taxi al otro puerto. Según llegamos, no hay taquilla: directamente te montas. Ahí es cuando íbamos felices pensando que nos iba a salir gratis.😂😂😂 Ilusos. El trayecto dura unos 20minutos, momento en el que empiezan a caer algunas gotas. La verdad es que está bastante nublado el día, pero a medida que nos alejamos de nusa Penida nuestro humor va mejorando.

Al llegar a nusa lembongan nos dicen que andando tendremos unos 15-20min y que por el trayecto en taxi nos piden 100.000. No se lo creen ni ellos: mochilas al hombro y a caminar. En unos 10min llegamos a nuestro alojamiento. Nos hemos cogido un Homestay con piscina porque la mala leche gastada en Nusa Penida.

Se nos empieza a cambiar el humor. El día sigue medio nublado pero en cuanto hemos dejado las cosas nos vamos a la piscina: leer, baño, siesta. Ni las gotas esporádicas que caen nos fastidian. Sobre las dos, me acerco a la tienda a por unas cervezas y unas patatas. La vida de vagos hay que hacerla bien.

Sobre las 3, empieza a acechar el hambre así que nos cambiamos y nos acercamos a un local cercano. Comemos con vistas, al solecillo y una vez que nos reponemos, nada mejor que una siesta en los puffs. Si es que el madrugón nos está pasando factura.😂😂😂

Ya cuando atardece, decidimos volver para seguir descansando y darnos una ducha. Sobre las 9, nos vamos al otro local que hay también en la recta. Cenamos y en seguida volvemos a casa. En cero coma, yo me quedo dormida con premeditación y alevosía.


miércoles, 18 de julio de 2018

Día 14 - Ubud

El día comienza temprano, 7.30, desayunando de nuevo en la terraza. Hoy es día de visita así que nos viene a recoger nuestro driver Hada las 8. La primera visita es la de los arrozales de Telangana puesto que queremos ir lo antes posible para intentar que no haya mucha gente.

Llegamos sobre las 9. Ya hay algunas personas pero todavía es bastante llevadero. Nos cuesta un poco encontrar las escaleras de bajada. Nos adentramos en las terrazas intentando dejar atrás el mayor número de turistas posibles. A lo largo del camino, encontráis varios lugares de 'donación', o más bien puestos dónde hacer frente al impuesto revolucionario. Nosotros tuvimos suerte y el de la entrada aún no había llegado y el segundo lo obviamos, pero si vais, llevad billetes pequeños.

Ahí andabanosnentr los arrozales cuando tras hacer la 13-14 en la segunda donación, J acaba con los pies metidos en la plantación.😂😂😂 Esto debió de ser el karma o algo por no dar dinero. Cuando decidimos irnos de los arrozales, vemos cómo el número de turistas ha aumentado considerablemente. De hecho, nos damos cuenta que por megafonía dan avisos a los turistas.🙈🙈🙈

Tras la caminata, una parada rápida para limpiar las zapatillas y ponemos rumbo a Tir Empur. En el camino, nuestro conductor nos va contando cosas sobre Bali, especialmente sobre el hinduismo. La verdad es que lo encontramos super entretenido. En seguida llegamos al templo y tras coger la entrada y colocarnos el sarong, nos adentramos en él. Es uno de los templos más conocidos de Bali; la gente viene a purificarse de ahí la piscina con los distintos chorros. Incluso algunos turistas se animan. Personalmente, creo que hay cosas que hay que dejarlas fuera del turisteo, pero allá cada uno. A la salida compramos algo para picar: cracker, de cacahuetes, yuca frita y cacahuetes picantes. Donde fueres, haz lo que vieres.

Ponemos rumbo a nuestro tercer destino: el templo k. Es increíble la de escaleras que subimos y bajamos para visitar los templos. Ver el carvado en las piedras, el entorno en el que está el templo,...es increíble. Se empieza a notar el cansancio así que antes de seguir, nos dedicamos un poco al regateo (aunque no conseguimos el sarong que queríamos 😔).

Aunque la idea era parar en las cascadas primero, al estar más cerca paramos primero en la cueva del elefante. No sé si es el cansancio o que al final una se satura pero ni fu ni fa. Así que una visita rápida y de camino a la última parada: la cascada de tegelalung. Nos echamos unas risas viendo a la gente y sus poses a la hora de sacar fotos. Hay mucha influencer por aquí, incluso algún youtuber. 😂😂😂. Aunque la idea era bañarnos, al ver que nadie lo hacía, nos damos media vuelta y ponemos rumbo a Ubud.

En el centro nos despedimos de nuestro conductor y nos vamos a buscar algún warung para comer. Acabamos en un clásico: el biah biah. Tardan en sacarnos porque sale les olvida nuestra comanda peor hay que reconocer que estaba bueno. A la salida, está medio lloviznando. Conseguimos comprar los billetes para Nusa Penida y de ahí, nos damos una vuelta por el mercado en busca del sarong perdido. Pero nada. Así que, una parada para un iced latte.

Poco más nos queda más que un buen masaje. Pasamos para confirmar que tengan hueco (vamos a uno que está al lado de casa ya que nos ha dicho el conductor que es de su mujer así que, mejor que el dinero se quede en casa). Confirmamos la cita y nos vamos a duchar cuando conocemos a nuestros vecinos de Urruña. Para que digan que no hay euskaldunes.😂😂😂😂

Ducha rápida y al masaje. Los mejores 6 euros del viaje. Salimos como nuevos. Un lugar super recomendado: muy cuidado y delicados (podok Bali spa). Con el cuerpo en modo relax, nos vamos a tomar una cerveza al local de al lado. Se acerca la hora de cenar y nos da mucha pereza ir al centro así que nos acercamos a una pizzería que hemos visto.

Llegamos cuando están cerrando pero son muy majos y nos preparan las pizzas para llevar. Amenizamos la espera con una cerveza y cuando acaban, nos vamos a nuestra terraza a cenar en compañía de los geckos. Lo que no sabíamos es que íbamos a cenar con la banda sonora de los sapos de la casa. ¡Menudos sonidos!  Hasta vemos el apareamiento.😂😂😂

Ha sido un día largo y nos toca madrugar así que preparamos la mochila, un poco de relax y ponemos fin al día.





lunes, 16 de julio de 2018

Día 13 - Ubud

A las 8:20, llega la mujer con el desayuno que nos coloca en la terraza.  Eso sí que es un lujo. Desayunamos tranquilamente un café, un pancake y fruta.

Pasadas las 9.30, arrancamos. Nos vamos hacia el centro de Ubud. Se nota muchísimo el turismo y el tráfico. No hacemos más que encontrarnos tiendas y cafeterías muy bien puestas. Muy Pinterest.😂😂😂

En seguida localizamos el camino hacia los arrozales: curiosa calle que está llena de firmas en la calzada, como si fuera el paseo de la fama. Si os animáis, no hay pérdida; solo hay que caminar. Perderse por los arrozales, caminos en los que no hay más que trabajadores del campo, tiene su encanto. Nos ha costado un poco encontrar el camino de vuelta pero simplemente, al llegar a los arrozales, hay que tirar a la izquierda (siempre que vayáis por la calle Kajang).

A la vuelta de los arrozales, decidimos ir hacia Penestaran para ver los arrozales desde otra perspectiva. Merece la pena el paseo por ver cómo va cambiando el paisaje. Además, a la vuelta tomamos el mejor café con hielos de Indonesia. El café se llama Ant y lo lleva un chico super simpático. Si vais por ahí, merece la pena la parada.

De vuelta en el centro de Ubud, ya es la hora de comer así que tras ver algún templo, decidimos parar a comer frente al mercado. Comemos de lujo en un restaurante un tanto pijo (un pequeño lujo que en Asia suele ser bastante asequible) y tras haber cargado pilas, nos vamos al mercado a reencontrarnos con A. y J. Un café con hielos y dispuestos a regatear. Sinceramente, es el mayor hándicap de Asia; me exaspera el regateo.

Nos cuesta pero conseguimos las cosas que nos interesan. Acabado el mercado, nos vamos en busca de una barbería para J y un salón de belleza para mí; las uñas ya son inaguantables. En una hora, ya lucimos nuestro nuevo look.😂😂😂 Así que ya nos vamos a cenar a una calle que nos han comentado y ¡menudo ambiente! Todos los locales están llenos, incluso en algunos hacen cola. Acabamos en un warung cenando.

Al acabar, nos vamos de camino a casa, pero antes buscamos información para ir a nuestro siguiente destino así como para mañana, que queremos hacer una excursión. Finalmente, al llegar a casa les comentamos que nos gustaría quedarnos una noche más y el tema de la excursión. Super majos, nos organizan la excursión para mañana con su hermano. Sólo nos queda una ducha, una videollamada (kaixo, B!) Y relax para comenzar mañana el día.







Día 12 - Gili Air/Ubud

Último día de playa en esta zona. Recogemos todo antes de desayunar pero estamos decididos a aprovechar hasta el último minuto así que sobre las 9.30 ya estamos en la playa.
Directos al mar. No hay más que hacer; refrescarmos, mucha crema, horizontal, y repetir.😜😜😜

A media mañana, necesitamos un iced latte. Al menos ya hemos descubierto cual es el mejor (y encima es el más barato): el del Legend. Así que, nos hacemos con un 'gazibo' y a disfrutar. Pasado el mediodía, volvemos a casa, una ducha rápida, nos cambiamos y al puerto.

Una vez localizada nuestra compañía, buscamos un sitio para comer. Y ahí llega el primer truco del día: las cervezas de anoche están en nuestra mochila (las teníamos en la nevera) así que pedimos una y al acabarla...¡cambio de pareja!😂😂😂 Suerte que la botella tenía la bolsita para mantener el frío y nos facilita la jugada.😂😂😂

Ya con la tripa llena, aprovechamos los últimos minutos antes de coger el ferry para hacer alguna que otra compra (a precio de oro🙈🙈🙈). Nos toca esperar en el puerto más de lo esperado. De hecho, mucho más de lo esperado.


Finalmente, embarcamos y en seguida comprobamos lo del fast boat: desde luego si eres de marearte fácil, ni se te ocurra. Yo dejo de leer para centrarme en la música y evadirme del bamboleo porque si no, me veo acabando fatal. Suerte que consigo dormir un poco.

Llegamos a Padangbai, dónde para poder desembarcar tenerlos que esperar unos 40min que se nos hacen eternos. Tenemos ganas de llegar ya, pero todavía nos queda un camino de algo más de una hora para llegar a Ubud. Ahí nos vamos en nuestro shuttle hacia Ubud. Locura de conducción. Se nota mucho el tráfico en Bali; mucho más que en Lombok.

Pasadas las 8, llegamos a la estación central de Ubud. Por 50.000Rp, llegamos en taxi al alojamiento. Curiosa entrada a modo de templo. Dejamos todo y sin ducharnos, antes de que se nos haga tarde, nos vamos a buscar un sitio para cenar. Al final, cenamos en un restaurante junto al alojamiento en el que cenamos de lujo: pescado a la brasa (sabor whopper 😂😂😂). Nos tratan de lujo y la comida está buenísima. Muy recomendado.

Cada vez llueve más, y aunque decidimos esperar un poco para ver si amaina, finalmente nos toca mojarnos un poco. Menos mal que ¡nos espera una ducha con agua de verdad! Aunque sea fría, se agradece poder peinarse.😍😍😍

Recibimos la visita de A. y J. que nos cuentan sus últimas andanzas y tras un rato de relax, acabamos roque un día más.