Durante dos horas, recorremos la mina de sal, visitando diferentes cámaras y capillas. Según nos cuenta, la mina consta de 250km en total. Al finalizar la visita tiene opción de visitar el museo peor nosotros pintamos por irnos. La salida se convierte en un Scape room pero finalmente, conseguimos tomar aire fresco. Bueno "fresco" porque hace un calor de mil pares de demonios.
Así que buscamos la sombra para tomar un refrigerio. Antes de volver a Cracovia, visitamos la Torre de Graduación, la cual, al parecer, tiene propiedades curativas a nivel respiratorio. Yo me quedo con que es relajante pero más allá...
Siendo la hora que es, volvemos a coger un Uber para acercarnos a la zona del castillo a comer en un bar de leche de la parte vieja. Una cabezadita en el Uber también cae, no vamos a negarlo.
Ya en el centro, vamos al bar de leche que teníamos fichado pero entre la cola y el calor que hace también dentro, decidimos buscar plan b. Y menos mal porque hubiera acabado en la cárcel tras asesinar a una polaca por maleducada. Acabamos en el local de al lado, Mamita, donde un menú de bebida y dos porciones de pizza nos cuestan 28 zl. Perfecta paradita la fresca de un callejón.
Para seguir con la pausa y para seguir huyendo del calor infernal del mediodía, nos acercamos a Yellow Monkey a tomar un café, no sin antes tirarlo por la taza. En fin, cosas que pasan. Un poco de aire acondicionado, un poco de ver el perfil de gente que circula y un souvenir en formato de café más tarde, nos vamos hacia el castillo. Buscamos los sellos correspondientes y la sombra, porque aunque ha bajado, sigue apretando.
Aprovechamos la tarde para ir paseando por el Vistula, primero junto al dragón, después rodeando todo hasta volver a Kazimierz. Un paseo que podría haber sido más agradable con algo menos de calor pero...c'est la vie! Rozando los 20.000 pasos (iba s ser un día tranquilo), nos vamos a tomar una cerveza fría en Mleczarnia donde, para no perder la costumbre, nos encontramos con Jairo, el guía del tour.
Cada día entiendo más a los parisinos cuando se sientan de cara a la calle. ¡Lo interesante y divertido que es observar a la gente que pasa por la calle! Eso sí, en Polonia todavía no han aprendido a sacar las cervezas frías como se merecen.
Hoy toca seguir probando comida polaca, pero esta vez al estilo que más nos gusta: ¡comida polaca callejera! En la Plaza Nueva nos decantamos por probar un zapiekanka standard en Endzior y placki con gulash en el puesto Placowe Love siguiendo la recomendaciones de Jairo. Empieza a chispear así que buscamos resguardo en los puestos. La espera del zapiekanka es larga y la verdad, bien, pero no nos parece nada del otro mundo (no deja de ser un Panini). Sin embargo, con el placki con gulash, todo lo contrario. Es más, repetimos 😂😂😂. Totalmente recomendable. Eso sí, estando en la terraza nos toca salir corriendo a resguardo cuando empieza la tormenta. Es momento de acabarse el plato y poner rumbo a casa en tranvía.
Ya en casa, ducha, un postrecito y lavadora en marcha. Aunque el drama no se había acabado puesto que la lavadora al acabar no se abre. Al final, nada que la fuerza bruta no soluciona.😂😂😂
Pasos: 22.775
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