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jueves, 25 de julio de 2019

Día 5 - Lisboa

Último día en la capital lusa. La idea para hoy es callejear por la ciudad así que lo primero que hacemos es dirigirnos al barrio de la Alfama, hacia la zona del Castillo de San Jorge. Al llegar ya había bastante cola por lo que si queréis visitarlo, mejor madrugar. Nosotros hemos callejeado por la zona alta que me ha recordado mucho a la zona del Albaicín granadino. Entre calles además, hemos encontrado un parque con un mirador muy apañado, la verdad. Un buen sitio para acabar el café que tenemos en la mano.

Tras las fotos de rigor, seguimos bajando por las calles de la Alfama, mirador tras mirador. Una gozada escuchar música por todos los rincones. Poco más tarde de las 12, hemos llegado a la catedral, la Sé, en la que se estaba celebrando la misa del Domingo de Resurrección así que la visita ha sido breve. De hecho, estando ya fuera en las escaleras esperando a parte, casi salimos corriendo al pensar que le habían robado la mochila al aita. 😁😁😁 Equipo MacGyver al rescate. Falsa alarma.

Así, seguimos caminando hasta llegar al Barrio Alto, más concretamente a la Manteigaria, una pastelería en la que al momento hacen los famosos pastelitos de nata.



Último día en la capital lusa. La idea para hoy es callejear por la ciudad así que lo primero que hacemos es dirigirnos al barrio de la Alfama, hacia la zona del Castillo de San Jorge. Al llegar ya había bastante cola por lo que si queréis visitarlo, mejor madrugar. Nosotros hemos callejeado por la zona alta que me ha recordado mucho a la zona del Albaicín granadino. Entre calles además, hemos encontrado un parque con un mirador muy apañado, la verdad. Un buen sitio para acabar el café que tenemos en la mano.

Tras las fotos de rigor, seguimos bajando por las calles de la Alfama, mirador tras mirador. Una gozada escuchar música por todos los rincones. Poco más tarde de las 12, hemos llegado a la catedral, la Sé, en la que se estaba celebrando la misa del Domingo de Resurrección así que la visita ha sido breve. De hecho, estando ya fuera en las escaleras esperando a parte, casi salimos corriendo al pensar que le habían robado la mochila al aita. 😁😁😁 Equipo MacGyver al rescate. Falsa alarma.

Así, seguimos caminando hasta llegar al Barrio Alto, más concretamente a la Manteigaria, una pastelería en la que al momento hacen los famosos pastelitos de nata. Así que nos pasamos un buen rato observando la elaboración de los mismo: parece una máquina perfecta. Ahí nos vamos con unos cuantos en las mochilas.

Se acerca la hora de comer así que buscamos algún sitio para hacer la pausa. Encontramos un buffet bastante apañado que nos hace el servicio así que reponemos fuerzas.

Al salir, vamos callejeando por el Barrio Alto hasta llegar a un mirador, donde nos sentamos a observar las vistas de la ciudad. No se nos ocurre mejor plan que acercarnos a unas de las mucha terrazas de la ciudad para tomar algo que se agradece. Así es como llegamos a la terraza Párking que está a escasos metros. Y es que, se accede a ella ¡por un aparcamiento de coches! Subes hasta la última planta y luego subes un piso más y te encuentras con una terraza moderna con muebles de madera que jamás hubieras imaginado encontrar en la azotea de un aparcamiento. Además, la consumición no resulta excesivamente cara. Así que es un buen plan para la tarde. Se llama Park y la dirección es a Calcadado Combro 58.

De ahí, bajamos hacia la zona del río para coger el tranvía a casa e ir preparando las maletas y la cena. Mañana, toca la vuelta a casa.






Día 4 - Lisboa

Tercer día en Lisboa. Tras el desayuno, nos vamos a coger los coches puesto que el plan de hoy es salir de la ciudad. La primera parada, la zona de la antigua Expo, el parque de las naciones.



Es curioso volver a un lugar en el que ya has estado pero en un contexto totalmente distinto y ver cómo ha evolucionado, recordar pequeños fragmentos,... Lo cierto es que de aquel viaje del 98 a penas recuerdo nada. Eso sí: ha sido ver una de las fuentes y reconocerla al momento.😊😊😊



Hemos dado una pequeña vuelta en la que hemos aprovechado a probar los patinetes eléctricos que hay para alquilar por toda la ciudad. Peor que los niños.😂😂😂

Volvemos a por los coches y ponemos rumbo al puente de Vasco de Gama, que tiene 17km en total de los cuales 12 son sobre el agua. La idea de pasarlo es para ir de compras al outlet que hay en las afueras. La verdad es que tenemos muy buena sensación del de Oporto pero este nos decepciona un poco: hay más tiendas pero nos parece que menos producto. De todos modos, las carteras sufren un poco.😜😜😜

Al mediodía, nos volvemos a reunirnos para comer una rica hamburguesa y tomar el café. Nuestro modus operandi de estos días para reponer fuerzas.😁😁😁 Volvemos a poner rumbo a casa para dejar las cosas y acicalarnos. Y comienza lo que podría denominarse una tarde llena de catastróficas desdichas.

Las tarjetas de transporte no están cargadas por lo que nos acercamos hasta la estación de tren. Cuando nos estábamos acercando al andén, nos empiezan a seguir unos: dos delante, dos en medio. La máquina de cargar: en un subterráneo. Ahí nos vemos avisándonos unos a otros para no seguir. Media vuelta hasta que los 4 chicos entran al tren y este se va delante de nosotros. Pasado un poco el susto, volvemos a la máquina del subterráneo para cargar rápidamente y salir de ahí. Eso sí; aprendimos varias cosas a hacer en casos similares.

Poco a poco, nos vamos en busca de una parada de autobús para poder acercarnos al barrio alto a tomar una caña mientras escuchamos cantar fados. Por fin llega el bus para emprender el camino (una hora más tarde), cuando nada más montarnos, las tarjetas nos fallan; con el agobio, las hemos cargado sólo para el tren.🤦🤦🤦 Toca pagar el billete. Pero nos bajamos dos paradas antes donde hay metro para conseguir cargar bien las tarjetas transporte.

Y ahí siguen las desdichas: los autobuses no llegan, nos damos cuenta de que no vamos a llegar a los fados, empieza a ser todo un poco absurdo. Así que, cambio de plan: buscamos algún mirador cercano y una chica en la parada nos ayuda con algunas directrices. Vemos el autobús que debemos coger y corremos un sprint absurdamente puesto que finalmente tarda en arrancar. Nos montamos; la chica, también. Y ahí nos vamos a intentar llegar al mirador de San Pedro de Alcántara.

Y por fin, conseguimos llegar. Ya de noche, pero nos hemos ganado la cerveza en la terraza con el fado de fondo, ya que al llegar vemos que hay música en directo. Algo que sale bien, ¡al fin! De vuelta a casa, pasamos por el barrio alto y se ve ambiente. Pero nos queda llegar a casa y sobre las 11, para rematar, unas ricas pizzas, algo de picar, vino y cerveza. 😁😁😁




Día 3 - Lisboa

Antes de que suene diana, ya están prácticamente todos en marcha: el calentador no ha arrancado y la primera tanda ha sufrido la ducha fría. Menos mal que han conseguido ponerlo en marcha. Un desayuno al gusto y a las 9:15 ya estábamos saliendo por la puerta para coger el autobús 727 hacia el monasterio de los Jerónimos.

Para las 9:45 ya estamos en la cola de las entradas, puesto que abren a las 10:00 y suelen hacerse colas. Si vais en grupo, os podéis poner unos en esta cola y otros en la entrada al monasterio para evitar la cola después. Aunque no nos ha costado más de 10min entrar.


Lo cierto es que aunque la entrada de 10€ es un pelín cara, merece la pena la visita. Impresiona ver lo bien cuidado que está y las dimensiones que tiene. Además, casualidad, había servicio y siempre hay algo especial en entrar a un sitio de culto y verlo así. Al menos a mí me suele gustar observarlo.

Tras aprovechar la parada para ir al servicio, hemos ido a visitar la iglesia desde la planta, entrada que es gratuita. Al salir, aprovechando que prácticamente estábamos al lado, nos hemos acercado a la famosa pastelería de Belem para hacernos con uno de los célebres pastelitos, que junto con un café con leche, ha sido el tentempié de media mañana perfecto. Una vez recuperadas las fuerzas, nos hemos cogido el autobús 15E para acercarnos al centro y dar una vuelta antes de comer. 


A pesar de la lluvia, visitamos las calles centrales y entramos a un par de tiendas, entre ellas, en una de cerámica al peso en la que nos dejamos embaucar y acabamos comprando, posiblemente, más de la cuenta.😂😂😂 Con las mochilas cargadas, seguimos hacia el mercado: es la hora de comer y nada mejor que  el mercado de Ribeira (el Time Out market).

Y ahí comienza la Odisea de encontrar sitio para todos. Nos desplegamos; cada uno a una punta. Localizamos una mesa que parece que se va a librar pronto y ahí nos colocamos cada uno en una esquina, haciendo presión, cuando notamos que empieza un liguero movimiento en las cazadoras y ahí que nos lanzamos. Un pequeño contencioso con otro señor que pensaba que el mercado era suyo. Pero finalmente conseguimos las sillas necesarias. Solo nos queda escoger qué pedir entre los muchos puestos que hay.



Al final, hemos probado bacalao y algo de pulpo. Muy rico, la verdad. No es que sea especialmente barato pero para mí, recomendable. La sorpresa ha venido al levantarnos cuando me encuentro que una de las palomas que revoloteaban por ahí ha decidido hacer sus necesidades sobre mí.🤦🤦🤦

Acicalados, nos hemos ido hacia el centro, hacia la plaza del comercio y hemos paseado por la zona de las tiendas. La parada técnica ha sido en Ginjina para probar el típico Ginja por 1.40€ el chupito. Más aceptable de lo que podía pensar.



Tras reponer las fuerzas con un café (que nos ha costado poder tomar unos cortados tener que pedir otro vaso de leche a parte, pero todo sirve para conseguir nuestro objetivo💪💪💪), nos dirigimos a la parada del famoso tranvía 28. Pero al poco de llegar, al ver que la cola es inmensa, seguimos al plan b: tranvía 12, recorrido más corto pero sirve para dar una vuelta por las zonas altas de la ciudad. Una experiencia divertida siempre y cuando puedas ver algo desde la ventana.😂😂😂



Poco más nos queda antes de acabar el día: un autobús que llega casi derrapando a la parada y en casa, no sin antes una visita fallida al super. Nada que no se arregle gracias a una visita al mini market de la esquina: cena resuelta.

Tras un café para poder afrontar la última recta del día, nos vamos hasta el.punto de origen del tranvía 28. Pero al ver las colas, decidimos que mejor la ruta alternativa del 12E.






Día 2 - Lisboa


A las 7.30 suena el despertador. Todavía nos quedan kilómetros por delante y hay que tirar. Así que a las 8  arrancamos hasta la primera gasolinera: la huelga de gasolina en Portugal nos preocupa un poco puesto que no sabemos si vamos a tener problemas para repostar o no. Llenamos los depósitos tras desayunar algo rápido.

Volvemos a emprender el viaje hasta llegar a una pequeña parada técnicos para recuperar fuerzas y estirar las piernas.😂😂😂 Último tramo y sobre las 13.30 ¡llegamos por fin a Lisboa!

Esperamos a que den las 14.00 para poder entrar al apartamento. Ahí nos sentamos en las escaleras a que llegue Ricardo cuando de repente, nos aparece un motorista de Glovo; ¡nuestro Ricardo!😂😂😂 Nos enseña el apartamento. Tiene una distribución curiosa cuanto menos pero es espacioso y tiene una galería con un ventanal a un patio que ríete, ¡Nueva York!

Nos instalamos y cambiamos rápidamente y decidimos ir hacia el LXfactory, una zona industrial cerca del puente 25 de abril que han renovado, creando un área de tiendas y restaurantes con cierto aire alternativo. Tras un paseo de una media hora llegamos y a todos nos recuerda a la zona londinense de Shoreditch.



Una breve parada para comer y nos perdemos por sus tiendas. La verdad es que algunas son una gozada. A media tarde, cogemos un café que me arde la boca y nos vamos hacia el río. La idea: llegar al atardecer a la torre de Belem. Por el camino, unas cuantas fotos, el monumento de los conquistadores. Finalmente, en plena hora azul, llegamos a destino


15.000 pasos en una tarde ya nos aparecen suficientes así que nos acercamos al tranvía, no sin antes pagar la friolera de 4€ por un poco de pan. Llegamos sobre las 21.45 ya al apartamento. Un poco de trabajo en el ordenador mientras otros se ponen el pijama y ponen la mesa para cenar de picoteo y dar por finalizado el día tras un poco de sofá.