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sábado, 17 de agosto de 2019

Día 23 - Bangkok

Lo que iban a ser 12h se convierten en 16h. Llegamos sobre las 10 a la estación central de Bangkok. Tardamos casi 1h más hagas llegar al hotel pero la espera merece la pena: habitación amplia, piscina, hasta nos suben las mochilas a la habitación. Lujos asiáticos.

Nos duchamos y acicalamos y nos acercamos a la zona de Lumpini Park. Pero 'first things first'. Vamos a comer un Pad Thai, para variar, pero en modo nouvel cuisine. Al acabar, damos unas vueltas por Lumpini Park pero lo cierto es que poca cosa hay que ver salvo un lagarto más largo que yo. Así que decidimos hacer algo inteligente: nos volvemos al hotel y directas a la piscina. La vida de mochilera es dura.

Así que pasamos el resto de la tarde/noche entre chapuzón y chapuzón hasta que nos parece buena idea ir al 7 eleven que están en frente. Y ahí llega nuestra sorpresa cuando una persona del hotel nos escolta para cruzar la calle hasta el supermercado. Anonadadas nos hallamos. Y más cuando vemos que nos espera hasta hacer la compra para volver a cruzar la calle sanas y salvas. Cierto es que cruzar 5 carriles a lo loco de noche, tiene lo suyo. Sólo nos queda dar buena cuenta de las patatas y cervezas en nuestra terraza hasta que se nos hace la hora de dormir.




Día 22 - Koh Pha Ngan/Bangkok

Nos espera un día vometo de viaje. Tras desayunar y cerrar las mochilas, pedimos el tuk-tuk para ir al puerto, aunque antes nos acercamos a dejar las motos y a usar el wifi de Locco's, 😝😝😝.

Llegamos con tiempo al embarcadero de Lompraya donde nos dan nuestras pegatinas para identificar nuestro destino. Las caras de resaca que se observan son dignas de ver (alguno todavía sigue con la fiesta en el cuerpo) y algún otro con el cuerpo bastante tocado pero no de fiesta, sino de algún accidente que parece de moto.

Sobre las 12, empiezan a acercarnos al barco pero lo cierto es que hasta las 12.45 no hacemos más que esperar, en un sitio o en otro. El trayecto de ferry se hace ameno y llevadero incluso con la tormenta que cae. Desembarcamos pasadas las 15.30 y nos van asignando distintos autobuses: algunos para ir al aeropuerto, otros a la estación de tren,...

Ya en la estación de tren de Surat Thani, nos queda oger fuerzas y damos buena cuenta del Pad Thai. Con la tripa llena, pasamos por el supermercado para coger algo para picar en el tren ya que nos quedan 12h hasta llegar a Bangkok.

El tren pinta mejor de lo esperado. Aprovechamos para ver series, leer y, como no, después de decirnos para montar las camas 3 veces, también para descansar. Después de haber ido a Chiang Mai en asiento, esto es todo un lujo (tren, cama superior 712thb +ferry/bus 550thb).







martes, 30 de julio de 2019

Día 4 - Bangkok

El día de hoy es más tranquilo a priori. Nos dirigimos primero al columpio gigante y Wat Shutat, el único templo de.primera ordenación. Hoy se agradece no estar en lo más central ya que no hay tanta gente.

Al salir, cogemos el 1 de camino al buda de oro que ayer no pudimos ver. El sol aprieta bastante al estar despejado y cogemos agua. A la salida, buscamos el autobús 508, tras un rato de búsqueda, al entrar en el supermercado nos dicen que no existes y que para ir al MBK mejor el el metro. Así que, hacemos caso y cogemos el metro hasta sillón y después cambiamos al BTS hasta National Park, aunque nod confundimos y nos bajamos en la anterior así que ahí estamos un rato esperando a que vuelva el siguiente BTS.

Primera parada en el MBK; un iced latte para refrescar. Un poco de recargar las pilas y al rato nos vamos a echar un ojo a los puestos. Desde ahí, nos dirigimos a la casa de Jim Thompson. La verdad es que al llegar nos sorprende para bien. Todo el mundo viene a visitarlo y no sabía el porqué pero la verdad es que es un a gozada ver la combinación de arquitectura occidental con las casas tradicionales tailandesas. Eso sí, nada más llegar, empezamos a sudar como si no hubiera un mañana de la humedad del jardín.

Al acabar la visita guiada, el cielo está negro. Así que toca acelerar para intentar llegar al hotel sin calarnos. Buscamos el 47 y tras demorarbos un poco debido al tráfico, llegamos al hotel con el tiempo más justo de lo esperado. La idea era comer algo antes de subir al aeropuerto pero preferimos coger las mochilas y tirar hacia la parada del bus (A4, Nittaya Thai curry). Tarda en llegar y cuando lo hace, nos lanzamos como si no hubiera un mañana. Un señor se ríe de nosotras por vernos abalanzarnos a por los asientos. Por 50thb en menos de una hora, llegamos Don Mueang no sin antes llevarnos un frenazo de regalo por un lagarto de medio metro que se pone a cruzar la carretera en medio de Bangkok.

Al llegar al aeropuerto, teniendo tiempo, comemos algo antes de embarcar y pasar el control. En menos de una hora llegamos a Siem Reap, un aeropuerto pequeñito pero muy bonito. A la salida nos espera el tuk-tuk para llevarnos al hotel. Así que nada más aterrizar ya nos empezamos a hacer a este ambiente. Ya en el hotel, poco más nos queda: ducha y a la cama. Mañana será otro día.




domingo, 28 de julio de 2019

Día 3 - Bangkok

La noche ha pasado despacio. 3h de dormir, 3 horas despierta, otras 3 de dormir. Pero al menos descansada. Ducha rápida y un poco antes de las ocho salimos. Primera parada: el supermercado para coger el desayuno. Los Seven eleven siempre son una buena opción.

De ahí, camino al Gran Palacio. Ayer ya nos fijamos que la avenida estaba decorada con banderas y flores. Cuando llegamos al Gran Palacio ya vemos los arcos de seguridad así que algo hay. Ya nos enteramos más tarde: es el primer año de reinado del rey y hoy hay celebración. Nos dicen que no se puede visitar el palacio peor nos acercamos y...¡dentro! Se puede pasar de manera gratuita pero no se puede visitar el templo central porque lo están porque lo están preparando para la ceremonia.

La verdad es que impresiona la construcción de los templos es una pasada. El trabajo que llevan.


A la salida, buscamos para comprar agua y como un gran lema en la vida es 'donde fueres, haz lo que vieres', ahí que nos sentamos con los lugareños para saludar al rey, con banderas incluidas. Ahí conocemos a una lugareña y a una tejana que nos explica la celebración. El guardia se cerciora poco antes de que pase el Rey de que nada de gorras, gafas de sol o sombrillas, nada de fotos y silencio. Es curioso ver qué costumbres tienen y cómo llevan a cabo sus celebraciones. Y ahí viene la comitiva: coche amarillo con banderas para el rey, coches rojos, y negros. Y se acabó. Los lugareños se esperan a la salida del rey pero nosotras seguimos con la visita.


De camino al barco, cogemos un Thai iced coffee para reponer un poco de fuerzas y por 16 thb por persona, vamos hasta Wat Arun. Precioso templo en blanco. Las fotos de rigor y la pausa al finalizar para darnos crema y pasar por el baño. Para ir a wat pho, vamos al embarcadero 4 y con un poco de agua, llegamos a pasar el río por 4thb.

Al llegar a wat pho, nos sorprende que en la entrada está incluida una botella de agua; todo un detalle (200thb). Así que nos asomamos a ver al buda reclinado: sorprende ver lo largo y enorme que es. Tras una visita al complejo, recogemos el agua y nos vamos hacia el mercado de las flores.


Al llegar, decepciona un poco; no hay tantas flores como esperábamos. Buscamos algo para comer pero no vemos nada así que nos acercamos al embarcadero del 'memorial bridge' pero tras esperar un rato y que el long-tail no venga, decidimos tirar andando porque al final, tarda en llegar. Y como siempre pone, al poco de arrancar andando, nos adelanta el long-tail.

No tardamos demasiado en llegar a Chinatown pero seguimos sin encontrar ningún lugar para comer así que, nos ponemos a recorrer el largo recorrido del mercadillo. Finalmente, conseguimos la recompensa: una buena cerveza fría en su jarra y arroz. ¡Con qué poco nos conformamos!

Repostamos y recobramos fuerzas con la intención de visitar el buda de oro que se encuentra en la zona pero para cuando llegamos, la taquilla está cerrada por lo que solo lo vemos por fuera. Nos cogemos el 35 y nos vamos al hotel a darnos una ducha rápida.

De vuelta en la calle, otra vez en busca de nuestro amado 35. Tarda en llegar y llegamos a parar un taxi pero como la ley de Murphy: mientras estamos intentando aclararnos sobre el lugar al que queremos ir, aparecer en autobús así que ahí que le dejamos al taxista y nos montamos en el bus (que, por cierto, cada vez nos cobran distinto).

Finalmente llegamos al Lebua. Primero nos llevan a una terraza en la que nos ofrecen champán y en la que no hay cerveza. Mal empezamos. G. sutilmente le indica que no le gustan los cocktails y que prefiere cerveza así que, amablemente, nos cambian de terraza. Ahí estamos todos los extranjeros, . 2 cocktails, 2 cervezas y 120€ más tarde, salimos. Eso sí, mal detalle que para pagar con tarjeta se la lleven. Sinceramente, no merece el sablazo, la verdad. En nuestro caso, porque era para celebrar el cumpleaños de M, pero seguro que se pueden ver vistas similares en otras terrazas de la ciudad sin dejarse un ojo.

A la salida, volviendo al mundo de los mortales, nos vamos a nuestra parada de autobús a por nuestro 35. Pero nada, que no pasa. Descubrimos que el 75 también nos deja cerca de casa, o eso creemos así que ya con un taxi parado, misma jugada: aparece en 75 y lo dejamos plantado . Total, que encima, quien cobra los tickets de autobús nos indica que ese autobús no para por ahí y que nos tenemos que bajar a coger el 1 (todo esto a una velocidad de espanto). Así que bajamos y en seguida aparece un 1. ¿Que cuánto pagamos? Pues para variar, otra tarifa distinta; 32thb. De verdad, que cualquiera se aclara. Para llegar, nos comemos un buen atasco.

Al llegar compramos algo para comer y beber y nos vamos a la habitación para acabar el día soplando la vela de M.

Recorrido del día: 21,5km







sábado, 27 de julio de 2019

Día 2- Estambul/Bangkok

Durante el vuelo dormimos a ratos pero algo descansamos. MJ pasa el vuelo regular. Lo cierto es que no hace el típico frío que suele haber en los aviones y eso pasa factura.
Al llegar al aeropuerto, pasamos facturación y sacamos dinero. Bajamos en el express al centro (35thb) y ahí cogemos el metro (30thb) hasta la estación de tren. Y llega el primer contratiempo: no hay tren-cama para subir a Chiang Mai así que nos compramos billetes en asiento. ¡A lo loco! Pero lo bueno es que cogemos ya el ferry-bus-tren de Koh phangan a Bangkok. Así que algo es algo
Para llegar al hotel tenemos que coger el bus 35. Preguntamos pero nos quieren mandar en tuk-tuk. Ni hablar. Menos mal que Google Maps offline funciona y conseguimos ir en dirección correcta. Nos subimos al bus (16thb) y en poco más de media hora estamos ya en el hotel. 5 pisos sin ascensor merecen la pena por una ducha.
Todo se ve mejor después. Así que ya acicaladas, nos vamos a Khao San en busca de un Pad Thai rico-rico y con fundamento. Poco más queda hoy: limpiarnos los dientesntes y a dormir. Mañana toca salir a patear la ciudad.