sábado, 15 de agosto de 2026

Día 2 - Cracovia

La vida después de una noche de sueño reparador se ve de otra forma. Pequeños placeres de la vida.

Tras un desayuno completo, ponemos rumbo a explorar la ciudad. Paradita técnica en el banco para sacar algo de efectivo (con Revolut, hemos sacado en el Pekao que al parecer no tenía comisión) y ya de ahí al tranvía (se puede pagar en la app o en otro l propio tranvía) para acercarnos al castillo de Wawel.

La de free tours que hay en español no es normal. 4 a las 10 y 2 a las 10:30. Nos toca de guía del tour del barrio judio Jairo, un colombiano que lleva más de una década en la ciudad. Y así, poco a poco, recorremos la historia de los judíos de Cracovia mientras recorremos sus calles. A mitad de turno, se nos acerca José, un chico del Antiguo que dice conocernos. Y es que, al final hilando, caemos en la cuenta de que le di clase en su empresa hace las de una década. ¡El mundo es un pañuelo! Hemos estado casi 3 horas recorriendo tanto el barrio judío como el guetto judio. Totalmente recomendable. Por cierto, el tour se puede pagar en efectivo, con bizum o mediante Revolut. Un avance.


Al acabar, aprovechamos para acercarnos al bar de leche Kraus, ya que nos conviene quedarnos por la zona. Según llegamos, me sorprende para bien que hay poco extranjero. Buena señal. Aunque en la pared solo esté en polaco, tienen menús en inglés en papel así que eso y señalar, funciona. Aunque al parecer con un pequeño fallo: nos sacan un único pollo empanado pero nada que no se solucione volviendo a pedir. Comida bien cocinada, nada grasienta de más, casera. Para mí, muy recomendable. Con bebida, unos 10€ por persona.


Como todavia tenemos tiempo, nos acercamos a la zona de la fábrica para tomar un café en Knotted coffee. Muy rico (y caro) pero un poco de descanso en una hamaca siempre está bien. Llegamos con unos minutos de antelación a la fábrica de Schindler: muchísima cola para los que no tienen entrada pero si se tiene ya comprada, se entra directamente.

Bastante puntual comienza el tour guiado que dura hora y media. Sinceramente, bajo mi criterio, no merece la pena: no es barato en absoluto, no hay más que dos cosas originales de la fábrica y en cuanto a la historia, se centra en la historia general de Cracovia y no tanto en la de Oskar Schindler. Así que sí hacéis el tour del barrio judío, yo invertiría ese dinero y tiempo en cualquier otra cosa.

Como mañana nos toca madrugar mucho, lo único que hacemos es acercarnos a ver lo que queda del muro del guetto aprovechando que estamos cerca y luego ya vuelta a casa. Eso sí, una paradita en Biedronka: ¡esto sí que es un supermercado en condiciones! Ahora, los precios nos siguen resultando caros (o más bien, esperábamos que fueran más bajos).

Llegados a casa, solo queda ducha, pijama y, lo mejor: una cervecita bien fría con un picoteo.

Pasos:14.854 

viernes, 14 de agosto de 2026

Día 1 - Cracovia

Ver el eclipse total y viajar al día siguiente tiene el precio de dormir poco. Así que cuando el despertador suena a las 5:30 maldigo todo lo maldecible. Una ducha rápida y gafas, porque las lentillas son un no rotundo ahora mismo, y ponemos rumbo a la estación de autobuses para ir al aeropuerto. Desde que pusieron el autobús al aeropuerto con Lurraldebus a 4 y poco euros el billete, siempre que de puede, vamos en bus.

Rara la calma que se percibe en Loiu al llega, ya que últimamente siempre parece un hervidero. Será que los vuelos de primerísima hora ya han salido y de ahí la calma pero nos llama la atención. Un café rapidito a precio de oro con un cachito de bizcocho casero y directos a la puerta de embarque. Parece que vamos todos a la cámara de gas con la de gente que se ve al bajar a la puerta 😆😆😆.

Volamos con WizzAir. Primera vez y similar a Vueling: asiento 'amplio' para ser low cost, asiento correcto. Yo, duermo medio vuelo. El resto, se dedican a los pasatiempos imposibles 😂😂😂.


En algo menos de 3 horas llegamos a Cracovia. Y tras pasar rápidamente por el baño, pedimos un Uber para ir al alojamiento. Como todavía es temprano para haver el check-in, tras una pausa en el patio, nos acercamos al supermercado para hacer la primera compra. Lo cierto es que los precios no nos parecen nada baratas pero es lo que hay. Un piscolabis en el patio y nos da la hora del check-in. Toca comer y descansar un rato que el madrugón se nota.


Con un pelín más de energía, por la tarde, nos acercamos al barrio judio Kazimierz. Un paseo por el río en pleno verano. Se percibe la vidilla de verano: gente paseando, corriendo, haciendo picnic, leyendo,....Es algo que en muchos países europeos hacen y que siempre pienso que nos queda mucho por aprender.

Llegamos a mi primera chincheta: la cafetería Karma. Una cafetería que está escondida en un patio entre edificios. El café 3,5/5; un pelin con gusto a quemado. A las 7, cuando cierran, damos un paseo por el barrio. Estirar las piernas un poco. Lo cierto es que hay muchísimo ambiente en las terrazas: pinta bien.

Pero el plan del día es sencillo: vuelta a casa, segunda visita al super y a casa a cenar. Ducha, pijama y una ensalada: pequeños placeres de la vida. Son estas cosas las que me hacen preferir siempre viajar a apartamentos: el día que quieres disfrutar en la calle, puedes, y el día que quieres descansar, también. Best of both world's qué diría Miley Cyrus.


Pasos: 13.631

lunes, 18 de agosto de 2025

Día 18 - Seoul - Madrid

Y ahora sí, vuelta a casa. A las 5:30 suena el despertador. Pocas hors de sueño pero es lo UE hay. Tras algún incidente con el sensor que no comprendemos, vamos hacia el shuttle. Una carrerita y el primero va a tope. El siguiente, que era el que íbamos a coger, va libre así que nos vamos para la T2.

En el aeropuerto lo primero es facturar el equipaje: el nivel de liquidos qué llevamos no permite ir sin facturar culpa de Olive Young🤣🤣🤣🤣). Siguiente paso: ir a la zona F para la devolución de los impuestos (en algunos sitios es automático y en otros en el aeropuerto). No nos coge todos los tickets y encima, el efectivo se recoge ya en la zona de embarques así que, no sé si no es mejor hacerlo directamente allí.


Tercera parada antes de pasar el control: pasar por el 7 eleven para recuperar el dinero que ha sobrado en las Tmoney, las tarjetas de trasporte: se puede comprar con ese dinero o se puede pedir que te devuelvan el dinero pero se paga un gasto de 500wones. Con el dinero recuperado, hacemos un bote común para luego.

Toca pasar el control: de lo más cómodo porque sólo hay que sacar iPad y/u ordenador. Así da gusto que no son horas para nada y cuanto más fácil sea todo, mejor.


Tras recuperar el dinero del tax free, nos vamos a por un cafecito que falta hace porque el cansancio ya es de otro nivel. En el aeropuerto nos cruzamos con un robot que pulula por ahí cuya única función es transportar maletas. De verdad, una monada útil.


En seguida embarcamos y la suerte está de nuestro lado: 14 horas de vuelo que haremos de dos en dos en 3 asientos. No sé si me hace más ilusión eso o el neceser monísimo que ponen en Korean airlines para los amenities.


El vuelo, a pesar de ser de día, va en configuración nocturna así que tras la primera comida, bajan las luces y llega la primera siesta. Así pasa todo el vuelo entre comida y siesta y vuelta a empezar. Las ultimas dos horas se hacen un pelín pesadas pero la verdad es que entre que vamos muy cómodos por no tener a nadie en medio y poder estirarnos o coger distintas posturas y el pienso en el que vamos, el vuelo es mucho más llevadero de lo esperado. Eso y que el cansancio acumulado que llevamos ayuda a que parte del viaje sea dormidos.



Ya en Madrid, nos vamos a casa en Cabify (ellos, lujosos), unas cervezas frías y unas tortillas de patatas en la terraza y antes de las 22:00 estamos en la cama (en Seoul serían las 05:00): mañana toca madrugar.

04:47 suena el despertador. Al menos hemos podido descansar unas cuantas horas y parecemos personas. Subimos a barajas en Cabify de nuevo. La cola de facturación es enorme pero con un poco de suerte, nos derivan a nuevos mostradores y en unos 15 minutos lo tenemos hecho (no puede decir lo mismo el chico del mostrador 875: hay gente que siempre es una notas😒😒😒)

Solo queda pasar el control (comentamos la diferencia de actitud de estos controles comparados con los coreanos mucho más enfocados en ser serviciales), un café ( y aprovechar para probar el croissant aplastado de the Hungry club) y hora de embarcar. Vuelve la suerte en el vuelo: fila libre y cambio de asiento. Desde la ventana se observa el humo de los incendios forestales que cubre todo el cielo. Llama muchísimo la atención. Donosti nos recibe con 20 grados, cielo nublado y alguna gota: ongi etorri etxera.😊😍

domingo, 17 de agosto de 2025

Día 17 - Busan - Seoul

Ultimo día completo en Corea. Comienza la vuelta a casa. Decidimos tomarnos el día con calma y aprovechar que el check-out es a las 11:00 para descansar y arrancar más despacio. Cafecito y desayuno, mochilas cerradas.



Damos una vuelta por el barrio y quien dice una vuelta por el barrio dice que vamos al Olive Young. La locura se desata. Va os a tener menos risas más tarde rehaciendo la mochila.🙈🤣🙈🤣

Volvemos al hotel para coger la mochila y marcharnos hacia la estación de tren de Busan. 3-4 paradas de metro y llegamos en seguida. Aprovechamos esos minutos de espera en la estación para coger algo de picar para el tren: algo de picar nada más porque estamos reservando sitio para la cena. Cabe decir que alguno todavía hace otra incursión al Olive Young.🤣🤣🤣 Yonkis total.


Tenemos 2 horas 40minutos hasta llegar a Seoul así que da tiempo para comer algo, poner en orden algunas cosas, escribir el blog e incluso descansar un rato. Lo cierto es que se nos han hecho todos los trayectos en tren super cortos.


En Seoul tenemos la tarde por delante pero para poder aprovecharlo bien primero necesitamos una taquilla. Recorremos varias de la estación pero todas llenas o solo quedan pequeñas. Pero hay suerte, y hay otras en las inmediaciones (salida 12 del metro, sin salir, todo recto por el edificio KDB) y conseguimos una pedazo taquilla de 1m³ aproximadamente para meter todo por 25.000wones (unos 15€).


Ya más liberados, nos vamos a Myengdong. Dicen que donde fueras feliz no has de volver pero yo, discrepo. Nos tomamos un café en la cafetería japonesa que teníamos junto al hotel, Downt Espresso.

Llevabamos días sin un café rico-rico y sabe a gloria.con el chute de cafeína en las venas, la primera paradita es un fotomatón: un clásico corrano. Tras unas risas, otra paradita en Olive Young.🤣🤣🤣 Totalmente yonkis y perdiendo el norte.


Tras hacernos con algún que otro souvenir,  en medio de una manifestación, nos vamos a por la última cena. No tuvimos dudas al irnos de Seoul que la última cena sería en el Myeong Dong Kyo Ja. Volvemos por los dumplings (tremendamente finos, equilibrados en la proporción masa- relleno, muy caseros y muy jugosos) pero damos buena cuenta también de la sopa caliente (13.000 krw y 11.000krw, unos 15€). Rechupetear todo es decir poco. No dejéis de ir si alguna vez vais a Seoul.


Con la tripa llenita y el corazón contento, último fotomatón y último vistazo a Myengdong. Comenzamos la peregrinación hasta el alojamiento que tenemos cerca del aeropuerto ya que mañana el vuelo sale por la mañana y nos toca estar temprano en el aeropuerto.


En metro vamos a por las mochilas y después, subimos en Arex al aeropuerto, el tren que va al aeropuerto. Pero a la salida no nos deja salir: hemos puesto que íbamos a la terminal 1 y finalmente hemos salido en la 2, así que toca pagar la diferencia (con aviso por máquina para asistencia porque se nos queda una de las tarjetas dentro). El cansancio ya es acusado y queda el último tramo: el shuttle al alojamiento.


Ducha y reestructuración de la mochila porque, oh vaya, igual hemos sido muy entusiastas en las últimas compras. Toca cerrar los ojos escasas 4 horas.

Con la tripa

Pasos: 15.805 pasos

sábado, 16 de agosto de 2025

Día 16 - Busan

Según suena la alarma bajo a por el cafecito. Conseguir bajar en ascensor parece una prueba de Astérix y Obélix para conseguir un certificado: va parando por varios pisos (al menos hay un grupo que hace el check -out). Pero eso no es lo peor: es que la cafetería está cerrada.😭😭😭 Hay que conformarse con el super. Para subir, misma odisea.

La primera parada del día son las escaleras Somang. Para llegar, nos toca hacer alguna carrerita que otra pero llegamos sin mayor problema a la propia escalera (se agradece porque con la calorina que aprieta...). Al llegar solo nos encontramos con una instagramer por lo que podemos subir y sacarnos las fotos pertinentes bastante fácilmente. Nos cruzamos incluso con algún vecino.


Paraguas en mano, nos vamos en autobús hacia la zona de Gamcheon. nosotros y 917632 turistas más, claro. Menos mal que el segundo autobús te sube hasta la propia oficina de turismo porque hasta al autobús le cuesta subir semejantes cuestas empinadas.🙈🙈🙈

La chicharrina de nota y tras pasar por la oficina de turismo y situarnos un poco, nos refugiamos en una cafetería a subir la tensión, bajar la temperatura y subir la energía. Nosotros nos hacemos con dos mesas porque andamos rápidos pero hay otra chica que se abalanza sobre la mesa contigua sin que todavía se hayan ido los que estaban. Parece la jungla.



Damos la vuelta por Gamcheon, parando a por los sellos, haciendo algunas compras y tirando 8161633 fotos. Para cuando acabamos la vuelta, el calor aprieta y antes de subir al bus, paradita de hidratación.


Nos vamos en autobús a la zona de BIFF y buscamos donde comer. Hacemos la parada técnica en el primer lugar que nos convence para comer y tiene aire acondicionado: una cada de pollo frito que nos parece un planazo.


El plan de la tarde es dar una vuelta por el barrio así que comenzamos, no sin antes hacer una paradita en un fotomatón: se nos acaban los días y al final ¡nos vamos sin hacernos las fotos! Eso sí, la mugre que tienen los accesorios no es mi medio normal.🙈🙈🙈

Ya con las fotos en nuestro haber, nos vamos al mercado de Jalgalchi, un mercado de pescado fresco en el que destacan además del pulpo escapista que quería irse de la pecera, los pescados acinados en los puestos. Es muy curioso ver cómo en cada país los productos se comercializan de distinta manera. Y para ser un mercado de pescado, el olor, ni tan mal.



Pero el cansancio acecha así que decidimos tomar un café en ten percent, cadena que hemos visto bastante en Busan (mejor imagen que calidad). Con un poco de cafeína en las venas, nos dedicamos a hacer recaditos por la zona. Al parecer debemos ir con el cerebro al ralentí cuando una cajera nos suelta airosamente un 'hurry yo, please' que no hace más que nos descojonemos vivos.


Poco sabíamos que llegábamos a nuestra perdición. Entramos en Olive Young, tienda en la que venden cosmética coreana. En la de BIFF, además, regalan pequeños neceseres. Está claro que en esta tienda sabes cuándo entras pero no cuando sales. Cada x minutos los/las dependientes gritan alguna consigna, hay tanto y tan bien de precio que llega un punto en el que entras en el bucle de comprar y comprar. Con las bolsas llenas, las tarjetas temblando y la dopamina por las nubes, vista la hora que es, decidimos no acercarnos de nuevo a la playa (aunque era el plan)y marcharnos directos al hotel para disfrutar del rooftop e ir preparando las mochilas. Empieza a notarse el cansancio de estas dos semanas.


Pasos: 15.398 pasos 

viernes, 15 de agosto de 2025

Día 15 - Busan

Primer día en Busan completo. Un desayuno deluxe en la habitación con un cafecito recién hecho, que ni en París. Con poco nos conformamos, la verdad.



La primera para del día es el templo budista. Lo malo de Busan es que por mucho que estés bastante bien comunicado con transporte público, las distancias son tremendas: estamos a un metro y un bus del templo; una hora y cuarenta minutos.

Aprovecho el trayecto para poner al día el blog y observar a los lugareños, especialmente las zapatillas: se ven muchas deportivas diferentes. Al templo llegamos ya tras una pequeña caminata. Ya temprano por la mañana casca el sol que da gusto pero hoy ya todos vamos con paraguas proyectores: donde fueres haz lo que viernes.



El templo budista Yonggungsa está junto al mar y ya a primera hora de la mañana (aunque abren a las 4:30 y según pasa la mañana entendemos porqué) hay mogollón de turistas y hace un calor que clama el cielo así que tienes de souvenirs que vemos, tienda a la que entramos para parar de sudar durante 2min y bajar la temperatura corporal. Cómo hoy hay que cuidarse con semejante calor, tras la visita, la parada es clara: antes de marcharnos hay que reponer fuerzas con un café, té o zumo.


Ya un poco recuperados, ponemos rumbo a la calle BIFF: bus + metro para cruzar la ciudad. Pero a mitad de trayecto nos damos cuenta que igual es mejor cambiar el itinerario y quedarnos por la playa del norte así que, dicho y hecho: cambio de plan y nos vamos hacia la playa Gwangalli.


Al llegar se percibe verano, lugar de Costa, con los rascacielos y el puente de fondo. Lo primero es cerciorarnos que hoy sí se permite el baño ya que en la zona que estamos no hay bañista alguno pero en seguida nos damos cuenta de que es que está acostada la zona.

Decidimos donde asentarnos, cambio de ropa para ponernos el bikini y 3, 2, 1, ¡al agua patos! El agua fresca, temperatura perfecta. Mis pies agradecen ese baño como si no hubieran cenado los últimos días más que en los ultimos meses. El primer baño del año en Corea, nada mal. De verdad, totalmente recomendable la playa. Además incluso s epueden alquilar sombrillas así que para un plan de una mañana o una tarde, perfecto. Incluso se ven terracitas dónde poder tomar una cerveza fría. En la playa incluso hay duchas de playa. Un plan 10/10 el baño antes de comer.  Además, se nos acercan unas chicas coreanas que están haciendo una encuesta sobre el pase visita Busan y por responderles las preguntas con seguimos nuestro premio: no es un sello pero igual de contentas.😊😊😊


Un poco más frescos, nos vamos al Lotteria a comer, una cadena coreana de hamburguesas. Y la verdad, me gusta más que el McDonald's de aquí (teniendo en cuenta que probé hamburguesas no estándar): totalmente recomendable.


Siendo las 16:00 y habiendo caminado casi 15.000 pasos, decidimos hacer una pausa en el hotel para descansar y después salir a dar una vuelta por el barrio. Así que, una pequeña siesta cae.


A las 18:30, café en mano, nos damos una vuelta hasta Uniqlo (no nos pagcan) y...comienza el desfalco.🤣🤣🤣 Tras hora y pico, decidimos que ya es suficiente así que vuelta al hotel, previo paso por el super para comprar unas cervecitas y unas patatitas para tomarnoslas en el rooftop del hotel: hay que aprovecharlo.


Pasos: 21.221 pasos