martes, 12 de agosto de 2025

Día 12 - Udo - Jeju

El día amanece nublado. Se ve a la gente pasear/correr de buena mañana por el paseo: típica estampa de lugar de veraneo de la costa.


Nuestra primera parada va a ser la isla de Udo. Para ello,  nos acercamos con el coche al ferry y lo dejamos aparcado en el puerto (es de pago). Llegamos justos al ferry de las 8. En una media hora llegamos a la isla, dejando atrás Jeju con un bonito sombrero de color negro.


Decidimos hacer el circuito en autobús: tiene 5 paradas y puedes subir y bajar en cada una de ellas (los buses pasan cada 20min). Al ser cuatro nos parece lo más práctico y cómodo. Así que el primer bus arranca con solo nosotros.

Paramos en la playa de coral (Seobinbaeksa beach) y es poner un pie y comenzar a notar las primeras gotas pero nos permiten disfrutar de la parada, de ver el tono turquesa del agua e incluso, encontrar algún souvenir que la isla nos proporciona.


La siguiente parada es en Dolkani. Pero ahí ya no se ve la silueta de Jeju. El cielo cada vez está más cerrado y así es como de repente, ni paraguas ni poncho es suficiente: el diluvio universal empieza. Dos jacuzzis por zapatillas. 🙈🤮🙈🤮🙈

Entramos al bus que parecemos Speedy Gonzalez. Entre risas el conductor nos indica que la siguiente parada es el paseo por el monte: al unísono lo rechazamos. Pero la otra pareja que estaba en el bus, en medio de semejante aguacero, decide que es buen momento para un pequeño paseo por el monte. Aprovechamos el trayecto hasta la próxima parada para practicar algo de coreanoxon el conductor: majísimo y todo contento al ir de charla con nosotros.


Nos bajamos en Geommeolle y probamos el famoso helado de cacahuete: una especie de McFlurry con cacahuetes de topping. Está rico pero nos habíamos imaginado que era helado de cacahuete. Pero bueno, se deja comer. Y ya llegamos a la última parada antes de marcharnos: Hagosudong, donde la misión es clara: conseguir un colgajo nuevo con forma de cacahuete. Charcos para arriba, charcos para abajo, pero encontramos no solo el colgajo sino que unos sellos. Mission accomplished. Ahora sí, al ferry y vuelta a Jeju. Una pena que el tiempo haya sido tan pésimo porque tiene pinta de ser una isla muy agradable con buen tiempo (yo valoraría pasar una noche). Según llegamos al coche, toca cambio de ropa y calzado


De vuelta al Jeju, vuelta al coche y aunque hemos abortado misison para subir a Seongsan Ichulbong pero nos hemos acercado a ver si podemos ver a las buceadoras. En medio de otro aguacero, nos dicen que por el temporal se ha suspendido (muy lógico). 

Antes de arrancarn cafecito. De camino empieza a llover así que vemos el poblado en coche porque no estamos para tonterías a estas alturas. Cómo ya es hora de comer, hemos buscado algo en el Naver (el Google Maps coreano) que esté cerca y ahí nos plantamos: una especie de motel de carretera estadounidense en medio de la nada. Nos adentramos y en un comedor gigante no hay nadie. Un 'annyeonghaseyo' al aire y desde la cocina se asoma una mujer. Al parecer, se animan a darnos de comer así que nos sentamos y pedimos: cerdo de Jeju en salsa y dos Bibimbaps. Tremendo. A pesar de ser como 4 pulpos en un garaje, además nos han ofrecido dos bebidas de cortesía además de unos helados. No podemos quedarnos. Ahora, es de lo más curioso que en los locales apenas haya gente, y más cuando encima se ve que están preparados para grupos.


De camino a Segowipo, tenemos una parada más: el estuario de Soesokkak donde lo imprescindible es encontrar el sello para el pasaporte.

Ahora sí, nos vamos al hotel. Con aparcamiento, sí, ahora, hay que tener cierta destreza para encajar ahí el coche. Con un poco de calma, entra. En la habitación, toca, por un lado, limpiar y secar parte de la ropa y calzado empapado de la mañana, y por otra, descansar un poco. Estamos ko.

Tras ese pequeño descanso, decidimos acercarnos al mercado, por dar una vuelta y si se tercia, para cenar algo. Menudo show nos encontramos: un mercado concierto punto occidental, con un 'pequeño show' del fuego. Algo menos mercado y nada que ver con el de Gyeongju pero que disfrutamos a tope. Nada mejor que cenar probando comida de distintos puestos (aunque te arda la boca del picante) maridado con una cerveza de Jeju.



Fin del día, toca descansar tras una buena ducha y en una cama como una nube.

Pasos: 13.990 pasos

lunes, 11 de agosto de 2025

Día 11 - Jeju

El solazo nos ha abandonado y ha dejado paso a la borrasca. ¡señor, cómo llueve! El dueño del guest house nos acerca al aeropuerto puntual y nuestra primera misión, además de no dormirnos de pie, es aclarar el tema de los líquidos. Así que vamos al mostrador: en vuelos domésticos en corea no hay restricción de líquidos (por eso debe ser que en la zona de vuelos internacionales especifican el tema de los cosméticos y líquidos).  Menos mal, porque ayer alguna en un momento de lucidez comentó que de tener que facturar, solo facturaba el neceser.🙈🤣🙈🤣🙈🤣. Logic not found.



Pasamos el control y en seguida estamos en el avión. El sueño nos vence y el trayecto sirve para un pequeño descanso, que no es mucho pero menos da una piedra. Con alguna turbulencia de por medio, llegamos a la isla de Jeju.


Tras recuperar los ojos, nuestra primera misión es buscar el coche de alquiler. Todas las compañías tienen un shuttle desde la zona habilitada para los coches de alquiler. Lo que no me esperaba era que ¡el shuttle fuera un autobús!

La de la compañía del coche de alquiler digamos que no es, en absoluto, la más agradable del lugar y tras un pequeño rifi-rafe via telefónica, y enviarle un orzuelo a la susodicha, recogemos el coche de alquiler: primera vez conduciendo en corea y primera vez conduciendo un coche automático. Los primeros minutos son ...de reconocimiento. 🤣🤣🤣 Aitaren eta semearen.🤣🤣🤣

En corea muchas de las cafeterías arrancan más tarde pero localizamos una cafetería cercana. Un café y un scone, como si fuera Londres. De repenteun señor pide que quitemos el coche y ahí que salimos de manera atropellada del café.


Ya en marcha, y poco a poco, cogiéndole el truco más al coche automático, patada psea gasolina. Una pequeña odisea pero conseguimos solucionarlo gracias a la ayuda de un coreano. Así nos vamos a Iho Tewoo Beach. Curioso ver a los coreanos llegar a la playa y entrar al mar sin cambiarse, incluso en vaqueros. Muy curioso por no decir que raro. Tras las fotos de rigor, ponernos rumbo al siguiente punto.



En unos 5 minutos nos plantamos en Dodu-dong coastal Road con sus piedras de colores. El book completo hace que todavía tengamos más calor con el bochorno que empieza a haber así que hacemos un pausa para un café y refrescarnos. Planteamos un poco el itinerario del resto del día y decidimos las próximas 3 paradas.


Vuelta a la carretera. Poquito a poco vamos mejorando, con la música de fondo, hacemos una parada poco ortodoncia en Jeju the container; una cafetería con forma de cesta en la que el ingrediente estrella es la mandarina que recolectan. Además, tienen atrezzo para poder hacerse fotos. Nuestras risas de escuchan desde China (y la cara de seta de las otras chicas que estaban se ve desde Japón).🤣🤣🤣


De camino a casa, la siguiente parada es el cráter Sangumburi, un cráter volcánico con una vegetación que nos sorprende por lo frondosa que es.


Se nos está pasando la hora de comer puesto que son ya las 16:00 así que nos acercamos a un centro comercial cercano para comer algo. Encontramos pan bastante similar a nuestro pan en París Baguette y l ilusión que nos hace comer algo medianamente salado cuando tiene que ser así.... Y es que ¡acostumbran a tener un deje dulce incluso los panes! De hecho, los dulces no son tan dulce y las cosas saladas como las tostadas o las patatas, tienden a serlo. Un cafecito de relax mirando a la vegetación y rumbo al alojamiento.


Nos ubicamos y tras descansar unos minutos, hacemos la rueda de reconocimiento pertinente: supermercado a por cena y desayuno. Ducha y colada. Fin del día.


Pasos: 11.568 pasos 

domingo, 10 de agosto de 2025

Día 10 - Gyeongju

¡Esta cama sí que ha sido un gusto! Entre el cansancio que va haciendo mella y que las anteriores, la una era dura y la otra un futón, esto ha sido dormir entre algodones. Así sí se puede. Y lo mejor: tenemos el desayuno incluido: yogur, huevo duro, tomate cherry, embutido, café, cereales, tostada,.... Y el melocotón que hemos bajado de la habitación. Como reyes. Y además, nos encontramos con los primeros euskaldunes: nosotros todo el viaje flipando porque apenas nos cruzamos occidentales y menos euskaldunes y ellos, que han debido de estar en un alojamiento de cuatro habitaciones, 3 euskaldunes.🤣🤣🤣 Qué vivencia tan diferente nos vamos a llevar cada uno.


Tripas llenas, mochilas echas y dejadas en recepción. Antes de arrancar nos recomiendan en el hotel coger los billetes para el aeropuerto de ante mano así que como estamos al lado, ahí que vamos. La verdad es que se pueda comprar en la máquina nos facilita mucho.


Hasta ahora nos hemos manejado sin problema en autobuses con Naver pero hoy parece que no quiere: no coincide lo que pone en la aplicación con lo que pone en la pantalla. Así que puesto que no podemos ir a la torre, decidimos ir primero al Palacio Donggung y al estanque Wolfi ya que pasa justo el autobús. Agradecemos que no casque el sol y que esté nublado mientras vemos el palacio y alguno ensaya alguna coreografía de K-pop.😜😜😜


Am acabar, y viendo la hora que es, decidimos coger un Uber y acercarnos a la Torre de Gyeongju ya que no pasa ningún autobús. Y allí que nos plantamos en un Uber en el que casi me da un jari entre la conducción y el cinturón de seguridad que me aprisiona.

Y al llegar a la torre....la torre no es como nos la imaginábamos.🤣🤣🤣🤣 Es una especie de EXPO que al final hemos decidido visitar. Ahí ya os digo yo que no había occidentales a 10km a la redonda.🤣🤣🤣🤣 Pero ahí vamos con todos los locales: visitamos uno de los museos, además de la zona infantil donde está vez también coloreamos los animales imaginarios que presentan por además, ¡se vuelven reales!


Tras subir a la torre, teniendo en cuenta que ha empezado a llover y al ser ya la hora de comer, emigramos al centro. Y de nuevo un Uber.

En el mercado Seong-dong, nos cruzamos con prácticamente todo locales, haciendo sus compras en el mercado: la fruta, el pescado, el Kimchi... Y más adelante, encontramos unos cuantos puestos en los que se puede encontrar Tteokboki y frituras varias. Y ahí donde nos da al ojo, nos sentamos en la zona interior que tienen destinada a ello. Nos cuesta entendernos con el señor pero al final ya nos hacemos entender y todo va sobre ruedas. Incluso nos llega a ofrecer al final unas bebidas de cortesía. Todo muy rico. Tanto que por un momento se me olvida que en Corea no aceptan propinas y le digo que se quede con el cambio. Al pobre casi se le salen las manos de negar la mayor.



Puesto que está lloviendo, decidimos coger un autobús para acercarnos al hotel. Recogemos las mochilas y nos vamos a tomar un café al lado mientras hacemos algo de tiempo para coger el autobús hacia Busan.


Como la terminal de autobuses está al lado del hotel tardamos poco en llegar. El autobús aparca en la dársena correspondiente a la hora puntual.  Un bus de 3 filas, cada uno vamos en nuestro asiento individual. Tiempo de relax mientras llueve fuera: dormir, ponerse al día,...

Llegamos puntualisimo al aeropuerto. Un cartel en el baño nos hace tener dudas de si se puede o no llevar líquidos en la maleta de mano. Así que mañana tocará preguntar para ver si hay que facturar obligatoriamente o no.

Buscamos el autobús urbano que nos acerque al hotel cuando se nos acerca un señor, posiblemente un taxista pirata, que en lugar de ayudar nos dice que no hay autobuses a Busan. Raro cuanto menos. Y es ahí cuando a pocos metros vemos como arranca nuestro autobús. 'Orzuelo pa' ti!' es la primera vez en el viaje que nos intentan 'timar'. El autobús llega en seguida y llegamos al alojamiento donde nos dicen que a qué hora queremos que nos acerquen al aeropuerto. ¡Alegría! Ya que no había metro tan temprano (cierto es que cuando nos lo comenta nos suena que era una de las razones para haber escogido el alojamiento).

Instalados, nos acercamos a cenar a la tienda GS25 más cercana y decidimos tener una full experience cenando allí mismo con los lugareños. Solo queda desmontar y montar la mochila (porque en mi caso la ropa interior tiene que ir abajo por distribución de espacio) y descansar. Mañana el día comienza muy temprano de nuevo.


Pasos: 13.830 pasos

sábado, 9 de agosto de 2025

Día 9 - Gyeongju

A las 5am toca la diana. Empieza el día y a rezar de que vaya bien el primer tramo. Todo recogido, pero más 5:40 todavía no ha aparecido nuestra anfitriona. Empiezan los nervios así que buscamos en Uber y solicitamos trasporte. Justo en ese momento, aparece la anfitriona disculpándose por el retraso y mientras nos dice que la sigamos y que cojamos la llave, vamos por los callejeamos cancelando el Uber que hemos pedido nosotras. En la esquina nos espera nuestro driver, y con una despedida rápida, nos vamos pitando. Llegamos super puntuales y por el mismo precio prácticamente que cuesta el autobús (6700krw). Ya todos respiramos. Así que según ponen el andén, directos al tren.



Los trenes son puntualidad japonesa: al igual que allí, los trenes paran donde está la señal. Llama la atención lo suaves que van los trenes: un arranque que casi no se percibe, bastante silencioso,... Una gozada. Solo queda aprovechar el primer tren para poner al día  el blog.


En Osong, aprovechamos el trasbordo para pasar por el baño y hacernos con un cafecito y un Donuts para desayunar. Así que en el segundo tren, desayuno y descanso. Y así, con puntualidad, llegamos a Gyeongju.


La primera parada es el hotel, donde hacemos el check-in y dejamos las mochilas. Con lo importante solucionado, comenzamos la visita de la ciudad por las tumbas (y la búsqueda de sellos, porque estamos rellenando el pasaporte de la oficina de turismo como si nos fuera la vida en ello). Las tumbas son pequeños montículos localizados hoy en día en una especie de parque/jardín. Se pueden visitar la tumba de Geumgwanchong (donde tienen montado un especie de museo para explicar cómo se llevó a cabo su construcción y nos tiramos un buen rato, a punto de matar a alguien, por conseguir unos llaveros y unos imanes gratis y la de Cheonmachong (donde un niño identifica que nuestro móvil es un Pixel y como si fuera una rara avis, los ojos se le salen de las órbitas de la emoción).


El calor a pleno mediodía no es pequeño y además, el hambre empieza a apretar así que nos acercamos a a comer algo y menudo acierto. No nos cabe la comida en la mesa: bulgogi, mandus, donkatsu,... Todo buenísimo. Gratamente sorprendida.


Para poder seguir un poco la tarde, necesitamos un café así que nos acercamos a una casita monísima que hemos visto. La consigna es clara: que tenga aire acondicionado.🤣🤣🤣 Sorprende muchísimo que da igual a qué lugar vayas, rara vez está lleno el local. Aunque se vea movimiento, nos solemos encontrar los lugares prácticamente vacíos. Es algo que sorprende, la verdad.


Dejamos que la cafeína haga efecto y que el descanso ayude para afrontar la visita del bosque. La solana, el paseo y el haber dormido poco no ayudan pero, gajes del viajero. En el bosque intentamos encontrar el paseo del barro pero, desde luego, en verano, es de todo menos barro. Más bien, piedra pómez. 🤣🤣🤣

A la salida, nos acercamos al puente Woljeonggyo, paseamos por el río, cruzamos por las zamburguesas (los que habéis visto humor amarillo reconoceréis la referencia) y desde ahí, visitamos el pueblo tradicional de Gyeongju. Lo cierto es que se aprecia movimiento por esa zona.



Poco más nos queda para acabar el día: nos vamos ya para la habitación y la única salida que hacemos es al McDonald's de la esquina para cenar y poder descansar, por fin.






Pasos: 18.601 pasos 

viernes, 8 de agosto de 2025

Día 8 - Jeonju

La primera noche en el futón, totalmente recomendable. Mejor de lo esperado. Pero lo mejor es que puntual puntual nos espera la dueña con el desayuno en la terraza: un poco de fruta cortada, un café, una tostada, huevo duro. De lujo. Además, como el desayuno empezaba a las 9, hemos podido descansar 'más de lo habitual'.

Necesitamos lavar la ropa, especialmente la de la BBQ coreana🤣🤣🤣, así que le preparamos las bolsas a la chica del alojamiento ya que anoche nos comentó que en la zona no hay nada y que ella se encargaba.

Comenzamos la mañana adentrándonos en el Hanok Village y no hacemos ni 300m y ya empezamos a pecar con las compritas.🤣🤣🤣 Tras apagar un poco nuestro impulso consumista, subimos hasta Omokdae para ver la vista de la ciudad: choca ver los Hanok h la ciudad actual de fondo. Desde ahí, después fumigarnos con Relec, nos vamos hacia Jama, un barrio lleno de murales que da color a una zona no tan vistosa. Está zona, a diferencia de Ihwa en Seoul, es mucho más colorida y está mucho más llena de dibujos. Personalmente me parece que tiene algo más que la zona de Seoul.

Al llegar a la zona alta, decidimos parar para un refigerio: un lugar un tanto kitsch en el que el color y el horror vacui acecha un poco en cada esquina. Eso sí, los cachivaches que tiene son muy chulos.


Arrancamos hacia la zona del río e hincamos el diente a los melocotones: digo hincar porque casi los muerdo en el primer mordisco. No sé si estos melocotones van a madurar en Korea visto lo visto. Llegamos a una calle que parece de distintos artesanos: cerámica, coser, etc y nuestras tarjetas empiezan a temblar mientras los souvenirs útiles que diría ClaraB empiezan a venirse con nosotros.


A medida que nos acercamos más al centro del Hanok village, se percibe más ambiente y más gente: una especie de ciudad turística de día con diferentes puestecitos y tiendas: helados, souvenirs, comidas varias,... Nuestro segundo acercamiento al mercado vuelve a no tener éxito (totalmente cerrado y no parece que ahí haya habido algún puesto de comida o similar) así que vista la hora, buscamos donde poder comer algo por la zona centro.


Con la tripa llena, nos acercamos a casa para dejar los souvenir y ver cómo va el tema de la colada. Además, queremos reservar en taxi para mañana por la mañana ya que el tren sale temprano. Y así es como comienza la aventura de Pekín express: la colada estaba ya toda limpia y seca por tan solo 10.000 wones pero el tema del taxi, se complica. En un coreano - francés fluido porque piensa que somos los otros huéspedes (y yo me doy cuenta ya cuando la conversación va a medias), nos dice que al ser tan temprano (6am) que no hay taxis. Lo intenta por todos los medios pero nada: todos rechazan reservar la carrera por ser temprano. Pero ella se ofrece a ayudarnos y pedir un Uber por la mañana así que quedamos con ella a las 5h40. Yo sigo alucinada con el no poder reservar un taxi a cualquier hora del día: no hablo de precio y el no querer pagar la cantidad que te piden, digo que dicen que a esa hora no se trabaja.🤣🤣🤣 Pues habrá que confiar en el proceso.


Con todo pseudosolucionado, decidimos hacer la última visita del día no sin antes buscar una cafetería mona con pinta de servir buen café. Acabamos en Caffe, junto al parque DeokJin y ahí es donde nos damos cuenta de que hay un cartel de una especie de academia de barista y es que parece ser que para abrir cafeterías has de tener estudios concretos. La verdad es que en las cafetería tipo de café de especialidad da gusto cómo lo ponen.


El último trago nos lo ponen para llevar ya que empieza a ser la hora del atardecer y es la hora con buena luz para las fotos. Al blog en el que leímos que de venir a este parque merecía la pena hacerlo al atardecer, mis dieces: la luz es espectacular y resalta, especialmente, a la hora de fotografiar tanto el exterior como el interior de la biblioteca.😍😍😍


La vuelta la hacemos de nuevo en autobús y decidimos hacer la ruta de los GS25, CU y hacernos con la cena. La idea: hacer un picnic en la mesa de fuera del alojamiento. Tras cenar solo queda hacer las mochilas y dejar todo preparado. Mañana toca madrugar.

Pasos: 23.638 pasos