viernes, 6 de julio de 2018
Día 3 - Doha-Kuala Lumpur
Día 2 - Doha (Qatar)
martes, 3 de julio de 2018
Día 1- Madrid
Empieza el día todavía con los últimos recados. Lo que cuesta conseguí una crema solar decente...
Así que ya pasadas las 12, vamos primero a por J para por rumbo a Iruña de dónde sale nuestro tren. Un café bastante rancio más tardes nos encontramos ya en el tren rumbo a Madrid. Las 3h del tren pasan bastante rápido. Nos da tiempo a mirar algo de qué ver en Doha (cosa que nos hace falta).
En seguida llegamos en Madrid y menos mal que vemos a otros viajeros coger el cercanías porque no recordábamos que con los larga distancia se podía coger el cercanías, incluido en el precio. Así que, muy bien. Primera alegría del viaje.
Nada más llegar al aeropuerto, tras la patadita de rigor, nos dedicamos a enfilmar las mochilas. Parecemos profesionales.😂😂😂 Así que, ahí van nuestro bultitos de 7 y 9kg que no volveremos a ver hasta dentro de unas 48h.
Un cacao y un desodorante en la farmacia, otra paradita técnica y nos vamos a pasar el control. Empezamos con eso de escoger la cola más lenta, algo que se repetirá de nuevo en el puesto de control del pasaporte dónde nos adelantan incluso los que llegan en el siguiente tren. Desesperante.
Al final, menos mal que veníamos con tiempo porque al final las 3h no nos sobran entre pitos y flautas. El embarque de retrasar un poco, una espera que se nos hace eterna, la verdad. Pero se nos pasa al llegar avión y ver ¡nuestros obsequios para el viaje! Siempre había querido probar Qatar Airways y no tiene pinta de decepcionar.
Nos pasamos los primeros minutos chafardeando todo el entretenimiento de avión. Películas y series muy recientes, música de todo tipo, ¡hasta conexión wifi! Aunque sólo sea limitada 😂😂😂
Entre esto y la cena, se nos pasa un buen pedazo del vuelo. Cómo nos espera un día largo, intentamos dormir lo máximo posible, algo que se facilita gracias a ir dos en tres asientos.
Día 0 - Nos vamos a...
sábado, 7 de abril de 2018
Día 9 - Reykjavik
El último día completo en Islandia nos lo tomamos de relax. Ya nos hemos dado cuenta de que la ciudad es pequeña así que nos sobra tiempo para acabar de visitarla. Lo cierto es que ayer ya visitamos prácticamente todo así que nos lo tomamos con calma.
Mientras acabo un trabajo del máster, B hace una incursión en busca de pan. Incursión o excursión que nos hace pensar que la han secuestrado o algo.😂😂😂 Pero no, aparece con pan, pan de molde y un bollo. Dormir en una cama real, una ducha con alcachofa cenital, estando en el centro de la ciudad y con el sol entrando por la ventana. Un lujo.
Desayunados, nos lanzamos a las calles de Reykjavik. En principio, el objetivo es visitar la zona del ayuntamiento. La realidad es que tras visitarlo, lo cual merece la pena ya que en él se encuentran distintas infografías en la que se entiende la vida en el país así como varias maquetas de la ciudad, nos lanzamos a realizar las compras que nos quedan: algunos regalitos varios, otros caprichos, otros, nos sentamos a mirar cómo compran.😂😂😂
Sobre la 14.00, nos dirigimos de nuevo al apartamento. La ventaja de tenerlo en el centro es que en cosa de 10min estamos en él, lo cual nos permite dejar compras o incluso parar a comer. Antes de llegar, eso sí, hacemos una parada en un Vindum, la tienda en la que se vende el alcohol.
viernes, 6 de abril de 2018
Día 8 - Reykjavik
Amanecemos por última vez en nuestra furgo. Al final, hasta nos va a costar imaginar no estar en ella. Ya estamos totalmente acostumbrados. Último día de ducharnos en un camping mientras vamos recogiendo todas las cosas de la furgoneta. Parece otra cuando metemos todo de nuevo en las mochilas.
Tras desayunar damos una vueltecilla por el camping. Al otro lado hay unas cabinas de diseño que miran a la bahía, donde también se encuentra una guardería en la que hay 7 niños rubitos super simpáticos que no quieren más que jugar.
Finalmente, arrancamos la furgoneta dirección Reykjavik. Nos vamos a acercar al apartamento y ya allí, decidimos. Llegamos con bastante facilidad pero no podemos entrar hasta las 3 y todavía no lo han limpiado así que cogemos lo necesario y nos lanzamos a las calles de la capital.
Estamos situados en el centro por lo que se nos hace fácil llegar caminando a todas partes. Nos dirigimos hacia la catedral luterana, no sin antes parar en varias tiendas que encontramos por el camino.
Hacia las 14.30, intentamos entrar al apartamento pero aún están limpiándolo por lo que decidimos aprovechar ese momento para comer por última vez en la furgoneta. Posteriormente, subimos todos los trastos al apartamento, que por cierto, está muy bien y su localización también es buena (junto al puerto).
Contrarreloj, volvemos a devolver la furgoneta. Yoann, nuestro gestor, nos atiende de nuevo y tras comentarle algunos problemas que hemos tenido, sin mayor pega, nos devuelve el dinero, tanto del transformador que no ha funcionado como de las bombonas de gas que no hemos usado. La verdad es que Campeasy es muy recomendable: los nórdicos calientan de verdad, no nos han puesto pega alguna y además han tenido un servicio de atención al cliente muy buena.
Nos ponen un taxi hasta el centro y aprovechamos para visitar el Harpa, el centro de conferencias y opera d els ciudad, así como las distintas estatuas y esculturas que se pueden encontrar a lo largo del paseo. A los que os gusten los espacios y la arquitectura, seguro que el Harpa por dentro os encanta.
Tras el paseo, volvemos hacía las 8 a casa para preparar la cena. El plan es cenar e ir en busca de auroras otra vez.😎😎😎 Con la tripa llena, nos abrigamos (estrenando incluso los jerseys islandeses) y salimos a las calles de Reykjavik. Nos vamos hacia la zona del Harpa puesto que está despejado y oscuro.
Llegamos y ya hay alguno más por ahí. Cogemos sitio, nos posicionamos y en las siguientes horas, van y vienen distintas personas. Junto a nosotros, que vamos abrigados con 4 capas, se pone un islandés. ¿Cómo lo sabemos? Porque va con zapatillas, vaqueros y una sudadera y al posicionarse se saca varias cervezas para pasar las horas. Igualito que nosotros.😂😂😂
Aguantamos un par de horas pero nada, no se avista ninguna aurora boreal. Así que recogemos el equipo fotográfico y nos vamos de vuelta a casa.
miércoles, 4 de abril de 2018
Día 7 - Reykjanes, Blue Lagoon
A las 4 de la mañana suena la alarma. Nuestra esperanza de ver auroras no cesa. Tras la excursión de rigor al baño, nos dedicamos a mirar un rato al cielo pero parece que no hay suerte. Volvemos a retirarnos a la furgoneta a que el viento nos arrulle porque menudo vaivén. Unas horas más tarde ya amanecemos. Vuelve a ser un día soleado pero sigue soplando el viento.
Entramos a la cocina y antes de poner en marcha el desayuno ya está nuestro amigo de cuatro patas pidiendo mimos. Lo cierto es que tienen una cocina muy cómodos y agradable para preparar tostadas y café al gusto.
Tras el desayuno y las duchas, miramos la web de cabecera para ver cómo están las carreteras y visto el panorama (la península noroeste está peor que ayer), decidimos ir hacia la península de Reykjanes, al sur de Reykjavik. Un poco a la aventura y a la deriva.
Volvemos a pasar el túnel en forma de uve para bordear Reykjavik. Nuestra primera parada: el faro de Gardur. El sol engaña porque sigue soplando un viento de narices. Sin duda, el mayor problema de Islandia no es el frío sino el viento. De verdad, si vais a venir, traed capas y más capas.
Tras visitar los faros, nos vamos al puente que une la placa tectónica norteamericana y la de Eurasia. Impresiona pasar por encima de la falla y ver la separación que hay entre más placas. No nos damos cuenta de estas cosas que estudiamos en los libros pero que en algún lugar del planeta se hacen visibles.
Ya en la furgoneta parece un buen momento para unas cervezas congeladas y unas patatas que, finalmente acaban en una ensalada completa y café. La buena vida del furgonetero. 😂😂😂 Aunque casi tenemos que invitar a que suba a Mickey que andaba por ahí.😂😂😂
Con la tripa llena, arrancamos a la penúltima parada; Gunnhuver. Allí, vemos las distintas fumatas que se forman en el interior de la tierra y salen en forma de vapor, el cual moja bastante más de lo que parece. Es curioso ver el vapor salir tan denso y con tanta fuerza de dentro de la tierra.
Cómo última parada del día, nos acercamos al Blue Lagoon, un spa de agua geotermal. La pena es que no hay entrada nada más llegar y tenemos que esperar. Así que en ese impás aprovechamos para mirar el camping para la noche y las cuentas mientras nos tomamos una cerveza. No hay que perder el tiempos.😉😉😉
Sobre las 19.45 nos ponemos en la cola para entrar. Si venís, no necesitáis nada más que un bañador; la toalla y todo lo necesario para la ducha os lo proporcionan así que, perfecto. Nos cambiamos y tras algunos problemillas con las pulseras, nos encontramos ya en el lago. Con la entrada sencilla, se incluye una bebida y una mascarilla de cara así que, nada más entrar ahí que vamos a por la mascarilla y la cerveza. Sólo nos queda relajarnos estando rodeados de nieve y sumergidos a 38°.
Pasadas las 10, salimos ya duchados y todo. Tenemos fichado un camping q unos 10min de aquí así que ponemos rumbo a él. Al llegar, está nevado y helado por lo que nos queda rascar un poco el asfalto lo cual hace que nos carguemos dos palas y una olla.😂😂😂
Unos sándwiches nos sirven como cena rápida. Estamos reventados así que nada más acabar nos vamos a lavar los dientes. ¡Pero el día no había acabado!
Estando en el baño empiezan a aparecer ¡auroras! Empiezan a pincelarse franjas turquesas, con distintas formas. Algunas más intensas. Otras menos. Empezamos a gritar. Parece que en el camping nadie quiere verlas. Nos tiramos cerca de una hora esperando a que vuelvan. Tenemos la suerte de ver varias tandas aunque la más espectacular es la primera. Y eso que hoy no había casi probabilidad: 1/9. Mañana se supone que habrá 3/9. Así que hemos visto auroras pero ¡puede que no sea la última vez! Habrá que ver si hay suerte.



