jueves, 25 de julio de 2019

Día 2 - Lisboa


A las 7.30 suena el despertador. Todavía nos quedan kilómetros por delante y hay que tirar. Así que a las 8  arrancamos hasta la primera gasolinera: la huelga de gasolina en Portugal nos preocupa un poco puesto que no sabemos si vamos a tener problemas para repostar o no. Llenamos los depósitos tras desayunar algo rápido.

Volvemos a emprender el viaje hasta llegar a una pequeña parada técnicos para recuperar fuerzas y estirar las piernas.😂😂😂 Último tramo y sobre las 13.30 ¡llegamos por fin a Lisboa!

Esperamos a que den las 14.00 para poder entrar al apartamento. Ahí nos sentamos en las escaleras a que llegue Ricardo cuando de repente, nos aparece un motorista de Glovo; ¡nuestro Ricardo!😂😂😂 Nos enseña el apartamento. Tiene una distribución curiosa cuanto menos pero es espacioso y tiene una galería con un ventanal a un patio que ríete, ¡Nueva York!

Nos instalamos y cambiamos rápidamente y decidimos ir hacia el LXfactory, una zona industrial cerca del puente 25 de abril que han renovado, creando un área de tiendas y restaurantes con cierto aire alternativo. Tras un paseo de una media hora llegamos y a todos nos recuerda a la zona londinense de Shoreditch.



Una breve parada para comer y nos perdemos por sus tiendas. La verdad es que algunas son una gozada. A media tarde, cogemos un café que me arde la boca y nos vamos hacia el río. La idea: llegar al atardecer a la torre de Belem. Por el camino, unas cuantas fotos, el monumento de los conquistadores. Finalmente, en plena hora azul, llegamos a destino


15.000 pasos en una tarde ya nos aparecen suficientes así que nos acercamos al tranvía, no sin antes pagar la friolera de 4€ por un poco de pan. Llegamos sobre las 21.45 ya al apartamento. Un poco de trabajo en el ordenador mientras otros se ponen el pijama y ponen la mesa para cenar de picoteo y dar por finalizado el día tras un poco de sofá.




Día 1 - Salamanca


Tras un mediodía a tope entre cerrar maleta y dejar a medio recogido todo, a las 5:15 arrancamos. Operación salida en auge. ¡Qué eternidad! Retención tras retención. Tardamos 7h casi en llegar a Salamanca. Tortura.

Menos mal que al llegar nos esperaban unas tortillas de patata para resarcirnos.  El hotel, para hacer la parada de camino, muy recomendable: a penas hay que desviarse, el hotel limpio y espacioso. (Hotel helmántico)

lunes, 15 de julio de 2019

¡Deberías montar una agencia de viajes!

Cuando 'creé' este blog, la idea no era solo compartir mis viajes a modo de recuerdo (y si a alguien le sirve, bienvenido sea), sino que también pretendía compartir 'trucos' de viaje. En su momento redacté algún post al respecto pero como todo, nunca más se supo. Pero en los últimos días, distintas personas me han hecho ese comentario que estoy convencida que aquellos que solemos viajar por nuestra cuenta hemos escuchado más de una vez: '¡Deberías de montar una agencia de viajes!'

La respuesta es sencilla: no. Las agencias trabajan evidentemen con una comisión y con un punto de vista bastante distinto al mío. Así que difícilmente veo ahí negocio, la verdad. Siempre he dicho que agencia no pero que sí lo haría a cambio de un billete al mismo destino. Vamos, una las del grupo, incluso guía si quieres.

Como a todo en la vida, a viajar se aprende viajando. He pasado de viajar con maleta facturada y maleta de mano a viajar con una mochila de 40liteos que me permite no facturarla. ¿Para un fin de semana? Para un fin de semana o para 25 días en el sudeste asiático. De comprar regalos a todo el mundo a no comprar prácticamente nada porque, al final, lo.importante no es ño material que te traigas sino las vivencias. Así que me parece bastante más lógico pagar 100€ para el crucero por Halong Hay que traerme 3 camisetas de cualquier lugar.

Los que nos gusta viajar y lo hacemos siempre que podemos acabamos midiendo el dinero en viajes y priorizando. ¿El último iPhone? Equivale a un viaje de 3 semanas por el sudeste asiático. ¿Consigues ahorrar 800€? Una muy buena escapada europea. Y así con todo. Y siempee con el mismo lema: donde fuertes, haz lo que vieres. Los lujos, en casa. Los países se viven siendo uno más, respirando sus calles, usando el transporte público. Eso sí, siempre con cerveza, cueste lo que cueste.



jueves, 13 de septiembre de 2018

Día 22 - Penang

Comienza el último día. Desayunamos tranquilamente, charlando con una chica super maja que va a estar viajando 7 semanas. Subimos a recoger las mochilas y realizamos el check-out. Preguntamos por lugares para visitar ese día y el chico de recepción, super amable, nos marca en un mapa distintas actividades así como lugares para comer.

Así que, con nuestro mapa, primero decidimos ir a ver los graffitis que nos faltan. La verdad es que se agradece que el tiempo no sea tan soleado como ayer; aprieta menos el calor y no se suda tanto. En la zona de los graffitis, probamos otro polo de mango que tiene mejor pinta. Y así es, aunque sigue sin estar al nivel del polo de China.😂😂😂

Nos dirigimos hacia la zona del puesto callejero que nos han indicado para comer. Pero no llegamos. De camino empieza a jarrear como si no hubiera un mañana. Así que, ahí que nos plantamos en una terraza cubierta q tomar un café. ¿Qué otra cosa se puede hacer en esta situación?😂😂😂

Cuando amaina un poco, vamos hasta el puesto. Nos cuesta un pelín encontrarlo pero ahí nos plantamos viendo como muchísimos turistas cogen esa bola de hielo a la que le ponen unos fideos verdes y alubias bañadas por un líquido blanco.😳😳😳

Tras un rato observando, decidimos probarlo. ¿El error? Sentarnos en el local que nos dicen. ¡Huele fatal! Nauseabundo. Acabamos rápidamente con el plato, que dicho sea de paso, de sabor no está mal aunque la pinta no sea atractiva, y nos vamos a buscar algún sitio para comer. Nos acercamos al sitio del cerdo con arroz pero vemos que la carne no la hacen al momento y como nos apetece algo caliente, seguimos buscando. Nos cuesta encontrar algo pero finalmente, encontramos un sitio de noodles en el que comemos muy bien. Sólo nos queda el café del postre; volvemos al Mugshot a tomarnos un café a gusto.

Finalmente, sobre las 5 volvemos al. Hoteles a recoge nuestras mochilas y en Grab, nos subimos al aeropuerto. Vamos con tiempo ya que es hora punta. Ya en el aeropuerto, nos acicalamos, envolvemos las mochilas y a hacer tiempo. Llamadas de última hora y sólo nos quedan por delante 24h hasta llegar a casa. Vuelos en los que dormimos menos de los esperado pero que gracias a Friends se hacen amenos. Un buen desayuno con zumo de naranja y tostada en Madrid para coger fuerzas y en unas horas en casa.







Día 21- Penang


Última ciudad a visitar: Georgetown. Tras haber descansado y desayunando con calma, salimos a explorar. Nos vamos.hacianñqs calles en las que se encuentra el arte callejero. Ahí nos unimos sutilmente a un grupo.😂😂😂 En seguida se nota como leísmo l calor aprieta y echamos mano a una botella de agua para paliarlo.

Poco a poco llegamos al chew jetty, una zona de antiguas casas pesqueras construidas sobre el mar. Los olores que de vez en cuando nos atacan (suciedad y durian) son bastante malos. Nos marchamos hacia la zona de ayuntamiento y al cruzar, casi atropellan a una turista.

Tras visitar la zona del ayuntamiento, decidimos volver a nuestra calle y buscar un sitio para comer. Así es como encontramos el Teksen donde comemos un pollo Thai y agridulce de chuparse los dedos. Si es que nos falta un cacho de pan para mojar.😂😂😂

Decidimos hacer una pausa para descansar en el hotel ya que entre el calor y que ya son muchos días, estamos bastante cansados.

Volvemos a salir por la tarde pero lo cierto es que poco vemos. Nos tomamos un café y volvemos un rato al hotel para ducharnos. Ya anochecido, nos acercamos al red food paradise, un mercado de comida en el que suele haber un espectáculo. ¡Y tanto! Las risas que nos echamos con los últimos hits a dúo no son normales. Una pena que no acertamos con la comida con lo que nos gusta un puesto de comida.

Nos volvemos a casa a preparar la maleta para la vuelta.






lunes, 23 de julio de 2018

Día 20 - Singapur/Penang

6.37. Suena la alarma. Me cuesta situarme. Una ducha rápida y a desayunar. No hay tiempo que perder.

Según salimos, la humedad del ambiente nos saluda. Son las ocho y ya estamos sudando. Vamos hacia Marina Bay Sands bordeando el lago. Se ve mucha gente practicando deporte. Incluso vemos una carrera. Bastante aplatanados, entramos al Gardens by the Bay. Un gran jardín en plena ciudad.

Volvemos poco a poco hacia el hotel para hacer el check-in y dejar las maletas en recepción pero antes, una parada para un iced latte que con esta humedad no hay nada mejor. Ponemos rumbo a Chinatown. Vamos callejeando, buscando los distintos templos y lugares de interés. La zona tiene mucha vida.

Y así, llegamos a una de las paradas obligatorias: el restaurante con estrella Michelin más barato del mundo. Por algo menos de 8€, probamos un par de platos. El plato estrella, el pollo, está de lo más tierno y jugoso. Contentos con la experiencia, ponemos rumbo a otro lugar friki. Tras una pequeña caminata llegamos al Central Perk. Si es que la mañana iba de frikismos. Un Chandler Bing Latte y un Rosspuccino con los episodios de fondo. Nada más que añadir.

Nos quedan menos de dos horas antes de tirar para el aeropuerto sus que arrastramos nuestros pies hasta little India. Nos decepcionar un poco puesto que no tiene tanto carácter como Chinatown aunque es curioso ver la devoción de la gente en los templos de la zona. Decidimos volver en metro para ahorrarnos el pateo.

Llegamos al hotel, un poco de agua, mochilas al hombro y de vuelta al metro hasta el aeropuerto. Se empieza a notar el cansancio. En poco más de media hora llegamos al aeropuerto y lo primero: buscar el mostrador de facturacion para deshacernos de las mochilas grandes.

Pasamos inmigración y ya en la zona de embarque, buscamos un sitio para comer. El mejor pollo al curry de estos días. Increíble. Y a buen precio. Rápidamente gastamos en tonterías el dinero que nos queda (pensábamos que Singapur era mucho más caro pero en absoluto), dos iced latte y a correr a la.puerta de embarque para descubrir que el control se hace justo antes de entrar en el avión por lo que no podemos meter las bebidas. Engullimos los iced latte y con nuestro alijo de patatas y chocolatinas, pasamos el control. Sinceramente, no tiene sentido pasar el control antes de entrar al avión en lugar de en el momento de pasar a la zona de embarque.

Nos toca esperar un rato. Salimos con algo de retraso, y ojalá sólo hubiera sido eso. El intento de aterrizaje nos deja de piedra: a poco más de un minuto antes de tocar tierra, el piloto acelera y asciende muy rápido; al parecer había otro avión mal colocado, es decir, en todo el puto medio. El susto en el cuerpo nos dura los próximos 20min que es lo que tarda en maniobrar y volver a descender.

Ya en el aeropuerto, pasamos todos los controles, recogemos las mochilas (que son las últimas) y nos vamos en el bus 401 al centro. Si ya hemos aterrizado 1h más tarde, el largo trayecto en bus (algo más de una hora), se nos hace eterno.

Llegamos al hotel y poco más que una ducha y a dormir. Ni salimos a cenar si quiera. El cansancio acecha.










Día 19 - Nusa Lembongan/Bali/Singapur

Y por fin, parece que llega el día de poder salir de la isla. Bien temprano, cerramos la maleta. Han quedado en pasar a recogernos entre las 10.00 y las 10.45.

Desayunamos con calma y estamos charlando un buen rato con la familia que también se ha alojado en este homestay estos días. Finalmente, descubrimos que son de Turquía y tras Indonesia, van a visitar Tailandia por 4 vez. 

Se acerca la hora así que nos vamos a la habitación para cepillarnos los dientes y finiquitar todo. En seguida, sobre las 10.05, llegan para recogernos en un carromato de los que hemos visto estos días. Tras recoger a otra familia, llegamos al puerto. Ahí conocemos a L., una chica que lleva viajando por Asia desde finales de enero. Intercambiamos impresiones mientras esperamos a unos pasajeros que se retrasan.

Por fin llega la hora de embarcar y poner a rumbo a Bali. Es cierto que el mar está revuleto. Aunque no se aprecian olas individuales, wl horizonte se mueve como si fuese una manta, arriba y abajo. El trayecto dura poco más de 30min. Al llegar queda esperar a que bajen las mochilas.

Nos alejamos un poco del puerto para buscar un taxi. Regateamos poco; somos 4 y nos va a salir igualmente bien de precio. Llegamos al aeropuerto a los 40min aproximadamente. Ahí nos despedimos de S. y de C. que salen  de la terminal de vuelos domésticos.

Comienza nuestra nueva aventura. No hemos querido volver a arriesgarnos comprando los billetes de antemano. Así que, primer objetivo, conseguir wifi. Qué horror. Hasta ahora siempre nos iba genial y justo cuando más lo necesitamos, Ley de Murphy. Nos cuentas más de hora y media comprar unos billetes de avión a Singapur. Problemas con el wifi, las webs,... Es la primera vez que voy a un aeropuerto sin billete.😂😂😂

Nos queda hacer tiempo y nada mejor que aprovechar para comer y cargar los móviles. Un malentendido en la cuenta hace que el jefe nos tenga que explicar el desglose de dónde viene. Solucionado. Nos vamos a facturación y con las tarjetas de embarque en la mano, nos vamos a pasar el control. La falta de costumbre sumado a que no haya usado, hace que no me de cuenta de que llevaba una navaja suiza en la mochila.🙈🙈🙈 Una que a veces es un tanto lerda. Así que de suiza a casa y se queda en Bali.😔😔😔

Gastamos el dinero que nos queda: las oreo y agua siempre es una buena idea. Pasamos un poco el rato hasta nuestro embarque rumbos Singapur aunque la pantalla señale Ámsterdam, que es el destino final de dicho avión.

Un vuelo que nos sirve para cenar y surtirnos de auriculares mientras vemos series (¡tienen Friends!). Se hace corto y aunque J. echa una cabezadita yo al final, nada.

Llegamos sobre la hora prevista. Lo peor: lo largo que se hace siempre pasar inmigración. Rápidamente sacamos algo de dinero y nos vamos a por un taxi, ya que a estas horas ya no hay metro. En cosa de media hora nos deja en la calle de al lado del hotel, ya que está cerrada viernes y sábados al ser una zona de bares.

Localizamos el hotel y siguiendo las instrucciones que nos han dejado para hacer el check-in a deshora, conseguimos entrar. ¡Ahí nos esperan nuestras cápsulas!😂😂😂 Son las 00.30 así que dejamos la mochila grande, cogemos la cámara y nos vamos a dar una vuelta.

Por el río nos acercamos hasta poder ver Marina Bay Sands. ¡Menuda mole! Nuestra intención era llegar al Gardens by the Bay pero nos encontramos con un tramo vallado. Es bastante tarde y tampoco estamos con ánimo para seguir tirando. Decidimos sentarnos en unos puestos que hay desde los que se escucha música en directo. Fichamos algo para comer en un puesto de comida india. ¡Un acierto! Tanto el Roti John como el pollo Murtabak están buenísimos. Con la tripa llena, y pasadas las 2 a.m., volvemos al hotel para al menos descansar unas horas. Mañana toca patear a tope para aprovechar las pocas horas que tenemos en la ciudad.