miércoles, 7 de agosto de 2019

Día 12 - Chiang Mai

A las 8, puntuales, vienen a buscarnos en una van. Somos los primeros en montar. En total, somos 12: nosotras, una familia y un par de parejas. El primer susto viene cuando pensando que en mi asiento hay un palo o algo similar, saco un pequeño  machete de debajo de mi culo. El grito sordo que pego, digno de verlo. Sobre las 10, llegamos al santuario de los elefantes.

Nos cuentan que entre los elefantes, dos fueron rescatados del circo y otros dos que se empleaban para mover carga. Además de ver en la montaña en qué lugar suelen quedarse, les damos de comer y les bañamos. Aprendemos distintas características sobre dichos animales. Personalmente, en toda la visita, tengo mis dudas personales de si es o no correcto venir a santuarios similares, pero es cierto que todo lo que veo es correcto (Bamboo elephant family care).

Tras comer algo allí, volvemos al hotel. Nos duchamos y nos vestimos para esta vez sí, ir al bazaar market que está a unos 25min andando. Como es de esperar, alguna compra cae y al acabar volvemos a la parte antigua a imprimir los billetes de avión, cenar y descansar, dejando ya prácticamente las maletas preparadas para el jueves.







martes, 6 de agosto de 2019

Día 11 - Chiang Mai

Roca lucir los ponchos a pleno rendimiento. Por lo que hemos visto, nos toca lluvia en el norte así que, poca escapatoria tenemos. 

Tras desayunar, nos echamos a la calle. En principio íbamos a coger un songthaew hasta el zoo y luego otro hasta Doi Suthep y las cascadas pero al cruzar la calle paramos a uno; 150tbh/pax por el recorrido de unas dos horas. Con el día que hace, cerramos trato y nos montamos. La verdad es que Doi Suthep está bastante lejos y sí, la carretera de las trae.

Al llegar, nos esperan los 306 escalones a la entrada. Pero no es lo peor de todo. Al subir para visitar el templo, como siempre, hay que descalzarse. El problema es que todo está encharcado y la sensación es desagradable cuanto menos. De verdad, ¡qué asco!

Una vez acabada la visita al templo, nos vamos hasta la cascada Huay Kaew. No está mal pero no tiene mucha más ciencia. Le pedimos al conductor que nos deje por la zona suroeste del centro para poder visitar los templos que quedan. Pero visto el tiempo, decidimos hacer una pausa para guarecernos un poco. Tras la pausa y el intento fallido de visitar algún templo, paramos a comer.

Al acabar, algún intento de templo más
contratamos la excursión de los elefantes para el día 7 miércoles y decidimos descansar un poco, lo cual se nos va de las manos acabando al final saliendo del hotel hacia la hora de cenar por lo que posponemos el plan del mercado para otro día. Hacemos cuentas para pasar por el cajero y después, vamos a cenar a un local cuyo wifi funcione mejor de lo que hace el del hotel.

La idea es mirar los buses a Chiang Rai para mañana. Sin embargo, al mirar la web oficial vemos que no quedan asientos. Pánico. G. escribe a la señora con la que hemos contratado la excursión para ver si podemos cambiarla para mañaña ya que sí hay asientos libres para ir a Chiang Rai el miércoles. Tras unos minutos de espera nos comenta que le va a llamar al conductor para que ver si es posible. Los minutos pasan lentamente pero finalmente, ¡luz verde! Así que mientras G. cierra el trato con la señora, compramos los billetes para Chiang Rai. Había que darle un poco de emoción al viaje, 😂😂😂.

Al volver al hotel, sólo queda ducharse y preparar las mochilas para mañana.






lunes, 5 de agosto de 2019

Día 10 - Chiang Mai

Llegamos habiendo dormido menos de lo necesario y con 15min de retraso a Chiang Mai. No ha parado de llover desde que cogimos el tren en Ayutthaya. En la estación, toca pelear para llegar al hotel. Descubrimos que lo que es la amabilidad no es su fuerte. La primera, que 200thb y ni para dialogar. Al final, conseguimos por 100thb.

Al llegar al hotel, esperamos en recepción 40min hasta que la dueña aparezca. Miss simpatía 2.0. De verdad, ¡qué rancia! Nos dice que la habitación no está lista (aun siendo ya la hora del check-in), así que nos vamos a comer a un bar que está en la esquina. Todo muy bueno y genial hasta que al pedir la segunda cerveza nos señalan un cartel en el que indican que sólo se sirve alcohol de 11 a 2 y de 5 a 8. ¡Son las 2:10!😫😫😫

Volvemos al hotel, pasamos por recepción y ¡bienvenida, ducha! Best ducha ever. Y lo que pasa después, no sorprende a nadie: siesta que cae. Sobre las 7, G y yo nos vamos a tomar algo para desperezarnos y aprovechamos para ir organizando el día de mañana. Tras el primer trago en semejante tugurio, nos vamos en busca de otro bar pero no encontramos nada así que nos acercamos al supermercado para coger el desayuno para los próximos días. La sorpresa: ¡no venden cerveza! Algo pasa con el alcohol aquí que no sabemos. De hecho, la compramos en un puestito junto al hotel.

Nos juntamos en la terraza con MJ y M. Miramos cuatro cosas para estos días y al final, siguiendo las recomendaciones de nuestra, ahora sí, algo más simpática recepcionista, nos acercamos al Sunday night market. Este sí cumple nuestras expectativas y alguna que otra compra, cae.

Se nos hace tarde pero tenemos la gran suerte de encontrar Mary Burguer Queen, donde comemos unas hamburguesas de 10 amenizadas por el karaoke del Fat Elvis, bar que está en frente. A las 12, empiezan a cerrar los locales de la zona y ahí están los tuk-tuk y los songthaew (los autobuses de Chiang Mai que parecen un coche de bomberos) en fila esperando a hacer su agosto. Nosotras ya, tiramos para el hotel a descansar.






domingo, 4 de agosto de 2019

Día 9 - Ayutthaya

Nos cuesta cada vez más arrancar por las mañanas ya que el cansancio se empieza a notar. Sobre las 8.30 pasamos por el supermercado que está junto al hostal la a coger el desayuno. La siguiente misión es pelear con el del tuk-tuk: menos mal que a G. no se le da nada más. Finalmente conseguimos que por 400thb nos acerquen a los 3 templos que hay a las afueras, lo cual nos llevará aproximadamente 2h.

El primero es Wat Maheyong (cogemos el ticket para los 6 templos por 220thb), que está bastante desolado. De ahí, hacia Wat Tai Chaimongkhon. Y finalmente Wat Chaiwatthanaram, donde al llegar nos encontramos con varios grupos escolares que a modo de actividad de prácticas nos hacen varias preguntas en inglés. De ahí pasamos a que nos pidan fotos y a pesar de respeto con el que lo hacen, son cientos de niños los que hay y casi que nos sentimos con las celebrities huyendo sin mantener contacto visual para poder salir del templo a tiempo.

Para finalizar, el tuk-tuk nos deja en wat Sri Sanphet. Desde ahí, vamos visitando el resto de los templos caminando por la ciudad. Sobre las 12.30-13.00, paramos en un bar que se encuentra frente al parque, en la calle del night market a tomar algo. Se va alargando la parada y decidimos ya comer. Lo cierto es que las dueñas son muy simpáticas

Ya con el estómago lleno, nos vamos a ver los últimos dos templos: Wat Mahathat, o lo que es lo mismo, el templo en el que habita la Abuela Sauce de Pocahontas, y Wat Ratchaburana. Ya son cerca de las 6 y decidimos acercarnos al night market. Son embargo, este último nos decepciona: es más un mercadillo que lo que hemos visto hasta ahora de night market. Tras dar una vuelta, cerca del hostal compramos el desayuno para mañana y unos polos para ahora, y nos nos vamos a por las mochilas.

En el hostal, nos duchamos y nos cambiamos para el tren. Una suerte, la verdad, poder hacerlo para afrontar las 13h de tren que nos esperan. Mientras nos acicalamos, cargamos los móviles y chafardeamos internet y sobre las 8, con las mochilas a la espalda, vuelta a la pelea del tuk-tuk para llegar a la estación.

Al llegar, buscamos algún bar para cenar y estar tranquilas hasta la hora del tren  ya en la estación, vemos que el puesto de bebidas está cerrado por lo que rápidamente nos acercamos a buscar agua (hay un supermercado junto a la estación). Eso sí, nos ameniza la espera en el andén una rata enorme que cruza de lado a lado y que hace que recojamos los pies sobre los bancos.

En tren llega puntual. No tuvimos la suerte de comprar billetes cama y vamos en segunda (asiento) con ventilador (406thb). Pero lo cierto es que la realidad es que están mejor de lo que pensábamos. De aquí en adelante, 13h para llegar a Chiang Mai, 13h para dormir, leer, hacer lo que se pueda.






viernes, 2 de agosto de 2019

Día 8 - Siem Reap/Ayutthaya

Otro día que nos despiertan para bajará desayunar pero está vez a las 8.30 de la mañana. ¡Cada día llaman antes!

Bajamos porque lo de empezar el día con fuerzas cuando tienes fruta cortada y te hace una tortilla al momento se lleva bien. De ahí, unas a descansar y otras a la piscina leer. Y como si fuera un remember, vuelve a empezar a llover y huimos a la habitación.

A las 12, nos llaman para dejar la habitación y bajamos a liquidar las cuentas. Nos intentan colar una colada que no es nuestra. Ni lleva número de habitación ni nada. Y encima suelta que es de otra compañera. Mucho morro tiene la señora. Además habíamos quedado con nuestro tuk-tuk a la 1 h nos comenta que no puede venir.Nos suena raro al ver a otro llegar y esperamos hasta la 1 pero al final, vamos con el otro al aeropuerto (5$).

En el aeropuerto, tras facturar, comemos algo y en poco menos de una hora, llegamos a Bangkok. Curiosidad del viaje: los del asiento D y E, euskaldunes. Allá donde vayas, siempre hay algunos.

Desde el aeropuerto de Don Mueang cogemos un tren por 11thb a Ayutthaya (salida 6, segundo piso). Eso sí, en tercera clase lo que implica que es como el metro: si tienes suerte, coges sitios. Casi llegando G. se empieza a marear y entre una chica que la abanica y otra mujer que le deja un aroma para ayudar con las náuseas, la verdad es que conseguimos llegar. Un poco de regateo para coger el tuk-tuk por 100thb y directos al hostel. Suerte la nuestra: la habitación en la cuarta planta.

Las duchas pertinentes siempre ayudan. Preparamos las mochilas para el día siguiente antes de bajar a investigar. Pero todo parece excesivamente tranquilo y decidimos, tras pasar por el super a mirar qué hay para restaurar, ir al bar que hay junto al hostel a cenar. Cenamos bien, algo caro, pero con música en directo. Por lo que vemos, lo barato es beber. Antes de volver, pasamos por el supermercado a por un polo de mango; tradición asiática. Este, recomendable. Poco más nos queda para descansar para la visita de mañana.





Día 7 - Siem Reap

El tercer día en Siem Reap es para el relax.  Descansamos de lujo pero a las 9 suena nuestro maravilloso teléfono otra vez para bajar a desayunar. Es curioso que lo hagan, la verdad.

Tras desayunar, M y MJ se quedan en la habitación descansando, ya que MJ se ha despertado con un tirón en el cuello, mientras G y yo bajamos a la piscina. Un baño rápido, un poco de leer y antes de la hora tenemos que salir pitando a la habitación porque se pone a llover y visto cómo ha caído esta noche, cualquiera se arriesga.

Al mediodía, G y yo vamos de avanzadilla para ir pidiendo la primera cerveza. Según llegamos, se da el segundo corte de luz del día. Menos mal que para la cerveza no hace falta electricidad, 🤣🤣🤣. Al rato, pedimos la segunda pero cuando empieza a jarrear, cruzamos la carretera para comer en un tailandés y no en un indio. Probamos un plato típico camboyano: lok-lak, una especie de carne de ternera estofada. Muy rica.

Para descansar, nos vamos a buscar un lugar de masaje que nos convenza. Nos quedamos con uno grande en el que siempre hemos visto gente. (1h, 5$) Primer escollo: ir con mono que no se puede subir sobre la rodilla; ahí que me visten con pijama. Una pena que lo hacen sentados y no es la misma sensación. Lo cierto es que da un poco de cosa ver que las masajistas sean jóvenes, además, hay ciertos gestos que dan mala espina. Tras comprar unas camisetas de recuerdo, volvemos al hotel para descansar un rato antes de salir a cenar.

Ya por la noche, volvemos Pub street para cenar y finalmente acabando comprando algún otro regalo más. Sólo nos queda montar las mochilas para el viaje.




Día 6 - Siem Reap

A las 4.30 suena el despertador. Nos recogen en media hora para poner rumbo a Angkor Wat para ver el amanecer. Nuestro tuk-tuk nos espera en la puerta. Nos recuerda que cojamos las entradas y los pareos. Un detalle, la verdad.

Sobre las 5 y pico llegamos a Angkor Wat. Una hilera de gente nos indica dónde sentarnos. La pena es que amanecer nublado pero igualmente lo disfrutamos mientras desayunamos.

A eso de las 6.30 entramos a Angkor Wat. ¡Enorme! Impresiona pensar la de años que lleva en pie semejante templo. Tras una hora disfrutando del mismo, a la llegada al tuk-tuk, tenemos el primer rifi-rafe con el del tuk-tuk: que si el recorrido largo, que si el corto, que si el amanecer, que si el templo Banteay Srei,...al.final, cerramos de nuevo el precio a pesar de que creemos que el problemas o la triquiñuela es cosa del hotel; 30$ todo y arrancamos de nuevo.

Visitamos Bayón, Banteay Srei y unos cuantos más. En el camino noa da para ver hombres depilándose la barba, un control policial para tuk-tukeros. Es cierto que al final, te empachado de ver los templos: son muchos y el calor aprieta mucho. Pero merece la pena la visita, aunque se acabe reventado al final de las 10h de visitas.

Al volver, directamente comemos en el restaurante frente al hotel. La primera cerveza sabe a gloria después del valorado. Antes de pedir, ya ha caído, 😆😆😆. Comemos de cine y volvemos a la piscina del hotel para reposar. Nos sorprende para bien: pensábamos que era más charco pero ¡para nada! Nos quedamos un rato más a gusto que un arbusto.

Al anochecer, subimos a la habitación para la ronda de duchas y al acabar, cervecitas en pijama como unas señoras. Caemos en seguida. Pero poco antes de media noche nos despertamos por la que está cayendo. Ha llegado la época del Monzón.

Recorrido: 16km